En una nota aparecida el portal de la Presidencia, el 23 de octubre de 2014, en el marco de la celebración del Bicentenario de la Constitución de Apatzingán el C Presidente Enrique Peña Nieto enfatizó que “en el México de nuestros días, en esta Nación de instituciones, los servidores públicos debemos obedecer a la Constitución y las leyes.
Quien quebranta estos preceptos fundamentales, defrauda la confianza de la ciudadanía”.
Añadió que nuestra Constitución y las normas jurídicas que de ella emanan “señalan las obligaciones de las autoridades al establecer el deber básico e irrenunciable de todo servidor público: el de cumplir y hacer cumplir la ley”. Remata: “Ése es el compromiso del Gobierno de la República y es, también, nuestra obligación”.
Suena bien, pero solo es palabrería hueca, vacía, cascajo para transitar por la demagogia. Sin embargo, se agradece que enuncie, claramente, lo que se supone debe de ser el papel de un gobernante, “Cumplir y hacer cumplir la constitución y las leyes”.
Muy diferente es el caso del C Gobernador de Michoacán, Salvador Jara, personaje que llega de rebote a su actual puesto, evidentemente sin estar preparado anímicamente para desempeñarlo. Desde el inicio de su gestión ha dado sobradas muestras de una extrema “prudencia”, que otros podrían calificar como vulgar miedo a las consecuencias de cualquier decisión que requiera la aplicación de la fuerza de la ley.
Unos cuantos ejemplos. El Economista, julio 31 de 2014: El Gobernador Jara afirmó que las autoridades agotarán el diálogo con los estudiantes normalistas, quienes desde esta mañana realizan bloqueos en la capital, a fin de evitar enfrentamientos o confrontaciones. “Vamos a privilegiar el diálogo, vamos a tratar de no tener enfrentamientos, pero por supuesto que si siguen faltando a la ley y hay denuncias no tenemos de otra, tenemos que actuar apegados a la ley”, Eso dijo en conferencia de prensa. ¿Resultados? ninguno.
Excélsior 05 de noviembre de 2014. – El gobierno de Michoacán tratará con mucho cuidado los movimientos de los normalistas para evitar actos como el de Ayotzinapa. Salvador Jara Guerrero, gobernador de Michoacán, respondió así a la denuncia penal interpuesta por la dirigencia panista por presuntos actos de omisión durante saqueos y retención de autobuses efectuados por los alumnos normalistas de la entidad. “Hemos estado al pendiente para que se presente la denuncia correspondiente, si yo veo a una persona salir de un supermercado con una bolsita, imagínese si yo lo detengo, necesito la denuncia que me diga que están robando”, afirmó el mandatario.
Aseguró que en Michoacán lo último que se quiere es derramamiento de sangre durante protestas de los normalistas, y su administración evitará este tipo de enfrentamientos entre las fuerzas del orden y los manifestantes. ¿Resultados concretos en el caso de los vándalos “normalistas”?, ninguno.
Cambio de Michoacán 5 de mayo de 2015: “Tras apuntar que estudiantes normalistas mantienen unidades retenidas, el gobernador Salvador Jara Guerrero, pidió a los empresarios afectados entender que no se trata de un problema de delincuencia común sino social. Insistió en que frente a las medidas de presión que ejercen los estudiantes la tónica de su administración será la de establecer diálogo, pues no es de su interés meterlos a la cárcel”.
No contento con eso, muy orondo declaró: “Pensamos que sus ideales son legítimos, pero su forma de luchar está fuera de la ley y los tenemos que convencer porque tampoco podemos agarrarlos y meterlos a la cárcel a todos, no es nuestro interés que haya más jóvenes en las cárceles”. ¿Cómo la ven? ¿Así o más grave el asunto?
Evidentemente este señor pretende eludir sus obligaciones, disfrazando su miedo como “prudencia” y ofreciendo dialogo a quienes solo recitan un monologo. Debe recordar que fue contratado para gobernar, no para interpretar la ley. Su Secretario de Gobierno, Jaime Esparza, personaje sacado de un apacible retiro en una Notaria, trabajo más acorde con su temperamento, la verdad ni “pinta” en estos problemas.
¿Esos políticos merecemos? Recuérdenlo a la hora de votar.
























