Las campañas electorales locales ya iniciaron.

De un total de tres millones noventa y ocho mil ciento cuarenta y ocho ciudadanos incluidos en el listado nominal, los candidatos pretenden convencer a un número un mucho o un poco superior al 34 % de ese total = un millón cincuenta y tres, trescientos setenta de votos, incluyendo su voto duro, su piso electoral y sus simpatizantes.

Cada uno de los tres candidatos de los tres partidos con reales posibilidades de ganar, en este momento, tiene su lema y reflexionaremos sobre cada uno de ellos.

“Por un nuevo comienzo”, lema de la mezcolanza partidista que se unió en torno a Silvano Aureoles Conejo, candidato del partido de la revolución democrática, que como pararrayos protegerá de la temida pérdida de registro y consecuente desaparición a los partidos aliados a él. ¿Por qué un nuevo comienzo? ¿Por qué así como así, nada más, borrón y cuenta nueva? ¿Habrá un pacto como el Vamos, por México, como el de la Moncloa, en España, como el suscrito en nuestro país, por el candidato de la Izquierda a la presidencia de la República y abanderado del Frente Democrático Nacional, en 88, y se olvidará todo? ¿Y el pasado? El pasado siempre lo encuentra a uno. Como sociedad, y como individuos, no podemos hacer a un lado el pasado tan simplemente; no podemos darle la vuelta a la página tan fácilmente…la realidad ahí, aquí, está y no se puede ocultar. Sin desear amarrar navajas, sino simplemente porque esto es así, queremos culpables y responsables de la situación económica, laboral y de seguridad que sufrimos.

“Por un gobierno de verdad”, lema del candidato del partido acción nacional, Luisa María Calderón Hinojosa, conocida como Cocoa; sin decirlo contiene la idea de un gobierno libre, autónomo, no un cogobierno ni con la Federación ni con la delincuencia organizada, como el que sufrimos y cuyos vestigios aun mostramos. ¿Será posible? ¿Tendrá los hombres y mujeres para lograrlo, para hacerlo real? ¿Pensará el ciudadano que bien vale la pena darle la oportunidad a esta vía, la Tercera Vía, como en Inglaterra, con Tony Blear o más vale el malo por conocido que bueno por conocer? ¿Qué decidirá?

“Poniendo orden, salimos adelante”, lema de “Chon”; se parafraseó el lema de Porfirio Díaz: “Orden y Progreso”; de hecho, es el mismo ciento veinte años después; pasando del refrito porfiriano, implica la imposición de un nuevo estado de cosas y situaciones; el anterior gobernante, con todo el capital político, el bono democrático y el deseo de cambio de la sociedad con que llegó a la gubernatura no consiguió cambiar las cosas; no llevó a nadie a los tribunales, no clarificó las cosas, no dio resultados mensurables, ¿Podrá él?

Todo eso son palabrerías y frivolidades; desde hace buen tiempo, desde el parteaguas de la política mexicana – la Renovación Moral de la sociedad de 88, trajo el sisma de 94 -, los lemas son tinta y saliva; cascarones vacíos, nueces vacías, banalidades que se lleva el viento.

Michoacán no puede continuar viviendo en las condiciones actuales; ya no es sostenible, y menos con la percepción social que se tiene del gobierno – de menos del 25% de aceptación-. Es necesario tomar la política con seriedad y los políticos deben reivindicar a la política, no como el mejor camino para hacerse rico más fácil, y rápidamente, sino como la herramienta para construir soluciones indispensables para superar todas las crisis, empezando por la de credibilidad y confiabilidad de las instituciones.

¿Entenderán esto o será otra muestra más de que no entienden que no entienden?