Nuestro país está, económicamente, caracterizado por una altísima concentración de la riqueza – el 90 de la población recibe el 10%, aproximadamente, de la riqueza producida y, en contra parte, el 10% de la población restante, recibe el 90% de la riqueza producida en el país y esta concentración, produce desigualdad e inequidad, pobreza y miseria poco más del 50% de la población son pobres y la mitad de esa cantidad viven en la miseria -; escasa oferta de empleo; empleos mal pagados y, la mayoría, sin las prestaciones de ley -, poco ahorro, débil mercado interno, alta dependencia del petróleo, débil convertibilidad ante el dólar, etc.
Esa es nuestra realidad, nuestra verdad económica.
Y es inocultable.
Siendo la realidad, llama la atención la molestia de personas, instituciones y entidades del sector privado que expresaron su molestia ante las afirmaciones del premio Nobel de Economía 2008, Paul Krugman, quien en una conferencia, magistral, en l marco de la Convención Nacional de Industriales. Cito:
“A pesar de que México entró a la liberación del comercio hace aproximadamente tres décadas, el crecimiento económico en el país ha sido decepcionante…El país todavía sigue esperando el “Milagro Económico”, mismo que haga despuntar el crecimiento… ¿Cuándo se dará este milagro? La gente ya se está cansando de esperar y yo ya me cansé de espéralo…tiene 30 años de antigüedad la liberación y, claramente, eso no bastó…aunque no se ha tenido, tampoco, un crecimiento económico que pudiera considerarse terrible, en México no ha sido suficiente la diversificación de la economía para no depender solamente del mercado petrolero…se debe cuidar el otorgamiento de concesiones petroleras a las empresas, porque en el mundo han existido casos, tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo, donde éstas se han casi regalado a amigos…México debe aprovechar la cercanía con los Estados Unidos, puesto que es el mayor atractivo del mundo para así integradas sus industrias manufactureras…No veo una crisis económica para México en el corto plazo, como ocurre cada seis años con la elección presidencial, aunque en otros países se tengan condiciones macroeconómicas adversas”
No lo citó, pero sí se entendió: la suscripción del TLC entre Estados Unidos, Canadá y México, no produjo equidad y mejor distribución de la riqueza al abaratar las importaciones y colocar las bases de un mayor equilibrio económico, posible y deseado y sí fue, y es, todo lo contrario.
A 21 años de su suscripción ha servido para hacer más rico al rico y a debilitar a la Clase Media.























