De la reciente visita de Estado de nuestro presidente de la República a Inglaterra, lo que más se publicitó – mucho más que los anuncios de inversionistas y de respaldos políticos a la administración – fue el exceso de páginas de las revistas de sociales y de los Medios concedidas – o compradas – para la imagen de la esposa del Primer Mandatario de nuestro país; algunos se detuvieron en la revista Hola! Y contaron las páginas concedidas – finalmente no se pusieron de acuerdo si fueron más de 22 o más o menos -.

Transcribo una parte de la columna PRÁCTICAS INDECIBLES, de Rafael Pérez Gay, publicada en MILENIO diario, en su edición del miércoles 18 del presente. La cabeceó NO ENTIENDEN.

“Desde hace tiempo han vuelto a las páginas de los periódicos la jactancia de la sección de sociales, el éxtasis de verse en el espejo de la fama y el dinero. Eso dicen también las páginas de la revista Hola! Y eso dicen también la cobertura fotográfica de Angélica Rivera en esas páginas. El presidente y sus más cercanos colaboradores no ven en esas impresiones una ofensa, no consideran que el elogio de la fatuidad los despoja, como si les hiciera falta, ya no digamos de simpatía, sino de la más elemental fiabilidad.

En un camino miserable de Guerrero, en Cocula, una vereda conduce a un basurero en donde fueron rematados y quemados 43 estudiantes de Ayotzinapa. Ese hecho hundió al gobierno de Peña Nieto en la oscuridad de una crisis como yo no recuerdo otra en los últimos años. En ese mismo país en el cual la exaltación ha sustituido al pensamiento analítico, en ese país, la esposa del presidente exhibe su riqueza, su gusto, su vestimenta en la revista Hola!

Sucede que la exhibición de la riqueza se convierte en el sentido final de la riqueza. Lo importante de tener dinero es que la gente lo sepa. De allí el cometido final de toda crónica de sociales: contribuir al ofrecimiento de una nobleza, de una casta, de un orden supremo de vida.”

Hasta aquí.

Aceptando que todo esto sea cierto, con todo respeto tal vez como se dice, se está castigando el escándalo, no el pecado…el dinero es de ella y lo gasta…acaso la esposa del presidente de la República debería tener un poco de mesura, de equilibrio…sí, sí, pero no tanto…cuestión de equilibrio. ¿Era necesario ese gasto? ¿Qué necesidad de ese desplante?

Por otro lado, ¿por qué no se desgarran las vestiduras cuando los gobernadores, los Senadores, los otros representantes populares, los candidatos a los puestos de elección y representación lucen sus galas, a todo lo que dan, vesánicos, escandalosos, sin medida, sin cordura, ilimitadamente?

¿Por qué no se colocan ceniza en la cabellera, lloran y se rasgan los trapos ante lo increíble – e inaceptable – de las declaraciones de los funcionarios de primer nivel – , como ejemplo, del secretario de educación pública, Emilio Chuayffet -, cuando declara su imposibilidad de actuar en Oaxaca, “porque no tiene nombres”, porque ahí, en ese estado, “permiten a la CNTE hacer lo que quiere”…”Porque hay interferencias severas para que se puede ir en auxilio de los maestros de la sección 59 del SNTE – Oaxaca…Oaxaca es un caso de no gobierno; en materia de educación ahí no se gobierna, ahí se permite que la CNTE haga lo que quiera”?

De todo, la responsabilidad, finalmente es de un hombre – porque él los nombró y él confía en ellos -, pero es sumamente visible y sensible que algunos no están haciendo bien su trabajo y otros, abusan de la libertad existente.