Nuestro país está vestido por la desconfianza – hacia las instituciones de la República – en sus tres niveles de gobierno -, incredulidad – hacia los objetivos-finalidades de las acciones del Estado-gobierno – , e impunidad – en la procuración y administración de la justicia y en la administración pública –. Todos lo sabíamos, pero el Estado, la administración, no lo aceptaba; recientemente – la semana pasada – se dio una información en un periódico extranjero de renombre en el mundo – The Financial Times, de Londres, sobre esta actitud: No entienden que no entienden.

Pues resulta que en su escala hacia Inglaterra en su visita de Estado, y en escala en una población canadiense, el presidente de la República fue sincero y expresó: “MÉXICO ESTÁ PLAGADO DE INCREDULIODAD Y DESCONFIANZA…HA HABIDO UNA PÉRDIDA DE CONFAINZA QUE SE HA TRADUIUCIDO EN SOSPECHA Y DUDA” – que es una forma diplomática ¿? De decir al país y al mundo: “si entendemos lo que suponían que no entendíamos”.

Estas palabras expresadas ante el mismo medio informativo que difundió el no entienden que no entienden, permite suponer, atando cabos, que la presidencia de la República está al contraataque para recupera sus estándares de confianza, credibilidad y Estado de Derecho=legalidad, para vencer la impunidad.

Esta crisis arrastró desde la cúspide la pirámide política, a la presidencia de la República, el Congreso de la Unión, la Suprema Corte de Justicia de la Nación – los tres poderes de la Unión -, el poder judicial, la procuración de justicia, las policías, la administración – en sus tres niveles – los partidos políticos, al INE, el Ejército y demás fuerzas armadas del Estado, los gobernadores, sacerdotes y maestros…Todo el aparato oficial, público.

Ahora, sumando, funcionando la secretaría de la Función Pública, deteniendo a uno de los Capos más buscados en nuestro estado, y en el país, relevando, para refrescar la función, al procurador, difundiendo los juicios de científicos nacionales que, científicamente, respaldan la llamada verdad histórica sobre el caso de los 43 ayotzinapos, aceptando la intervención de la Comisión Internacional de los Derechos Humanos – en este caso de homicidio colectivo -, afirmando que no se dará carpetazo a ninguno de los asuntos presentes en la opinión pública, y, aceptando que “sí se entiende lo que se suponía no entendíamos” y defendiendo su actuar – de que se va en la ruta correcta, se puede afirmar que la presidencia de la República empezó a trabajar para recuperar la credibilidad y aceptación presidencial, y de las instituciones de la República, de la sociedad.

Tiene poco más de 90 días para mostrar la vitalización de su imagen, y de su administración.

Y con todos los recursos del Estado, y los resultados –mayores inversiones, más resultados en la lucha contra la inseguridad y detención de delincuentes y cómplices – dentro o fuera de la política -, etc., etc., es muy seguro que lo lograrán.