Sin el afán de hacer leña del árbol caído, los recientes y dramáticos sucesos de la semana pasada son muestra adicional de la debilidad y omisión de nuestras instituciones y aparato administrativo.

El estallido de la pipa de gas con la conocida destrucción del hospital y la muerte de varias personas entre infantes y adultos es ejemplo de lo anterior: la planta administrativa de licencias municipales y estatales y federales, de economía, de transporte deberían realizar cada año, cada semestre, cada mes, la verificación de equipos y servicios; se informa que la empresa tenía tantas y tantas multas y luego ¿qué? ¿Por qué no la clausuraron? ¿Las instalaciones de gas del hospital estaban bien, sin fugas? ¿Por qué se destruyeron las instalaciones del hospital y la pipa o salchicha estaba casi íntegra? Aquí algunas dependencias-personas-autoridades no cumplieron su función-responsabilidades.

El otro suceso de explosión de gas, tiene el mismo perfil de preguntas… ¿Por qué no se cumplieron- realizaron las revisiones-multas-clausuras?

En el caso de la acumulación de cadáveres en la empresa funeraria de Acapulco, ¿A quién le corresponde supervisar este tipo de empresas? ¿Con qué periodicidad debe realizarse las inspecciones? Es sumamente raro que se hubiera dado una acumulación de cadáveres, porque en la lógica de la normalidad, del sentido común, un cadáver tiene una familia y a ésta le interesa que se le rindan los honores correspondiente, pero que a 60 se les olvide… ¡Es extraño! Para colmo no aparece el propietario. Aquí debe realizarse – a nivel local y estatal y hasta Federal, una investigación vertical y horizontal, pues puede ser que se haya encontrado con un crematorio de la delincuencia y todo este asunto es muestra, nuevamente, de la omisión, complicidad y hasta corrupción en último grado – colusión de autoridades con la delincuencia -.

En el caso de San Fernando, Tamaulipas, se está obligado a efectuar otra investigación lo más vertical y horizontal que sea necesario para detener a los culpables y responsables; si bien es cierto es cuestión que matiza aun más el expediente de la inseguridad, este debe verse, también, como ejemplo de omisión, complicidad, colusión entre autoridades y delincuencia, todo, muestra de corrupción. Debe llegarse a los culpables y responsables por muy altos que estén y sean.

Por estos días se habla mucho de la ley anticorrupción y otras sandeces, pero en nuestro país, tenemos leyes para todo. ¿Cuándo aceptaremos que no es cuestión de leyes? Es cuestión de la aplicación de leyes, por un lado.

Por el otro, la corrupción no está del lado de las instituciones. Es una configuración moral negativa que envuelve a la sociedad y es la sociedad – las empresas, fundamentalmente, las que proponen; es una determinación por la debilidad o carencia de valores éticos y de respeto a la autoridad.