Se ha difundido por todos los medios que la cotización internacional de la mezcla mexicana de petróleo – Istmo – está oscilando en los $ 40.00 dólares por barril – 151 litros.
La publicidad y propaganda oficiales difundieron y han sostenido que los precios de nuestros combustibles deben – obligadamente – estar a la par de los precios de estos productos en el llamado Primer Mundo – aunque nuestro desarrollo tecnológico, nivel de desarrollo, perfil de ingresos salariales y desarrollo del modelo económico, no correspondan al perfil de esas sociedades y esas naciones, por lo que los precios de las gasolinas – y otros combustibles – mexicanas cuestan igual que, por ejemplo, en nuestros vecinos del norte.
La misma publicidad y propaganda oficiales han argumentado que debemos pagar esos precios, a los que el Estado, dueño-administrador de los mantos petrolíferos del subsuelo mexicano – a los precios al consumidor les ha incorporado un subsidio para que no estén tan caros y así se puede estar en el nivel comparativo con los precios de las gasolinas del Primer Mundo, pues los consumidores nacionales no podrían pagar el costo real de mercado. Siempre se nos argumentó que los precios nacionales de la gasolina estaban en el mercado con esos precios porque los precios internacionales así lo determinaban: por su alto costo.
En el último trimestre del año2014, el precio internacional del barril se desplomó hasta en un 40% y estuvo muy poco por arriba de la banda de los $ 40 dólares, hasta bajarse lentamente y oscilar en los $ 40 dólares. En otras palabras, los precios del petróleo están baratos. Pero no los precios de las gasolinas.
Triste condición económica de dependencia financiera del petróleo. A nuestro país le va si el precio del petróleo está por arriba de los 80-90 dólares por barril; le va mal si el dólar está en la banda de cotización está entre los $ 12.50-$13.50; le va mal, muy mal si la banda de cotización está entre $ 13.50-$ 14.50 y le va mucho más mal, si esta banda se acerca a los $ 15.00, como es el caso.
Mas también le va mal al país, si los precios internacionales del crudo se desploman. Lo lógico sería, en congruencia con las argumentaciones oficiales, que si a precios altos del petróleo, gasolinas altas y si están precios bajos de petróleo, las gasolinas deben estar a la baja, como en los Estados Unidos…¡Pues no!
Aun siendo negocio la importación y venta de gasolinas – la argumentación oficial establece -, se conserva el mismo nivel de precios de los combustibles, por la simple razón de que ante la baja de los precios del petróleo y la poca extracción y refinación de crudo mexicano, para nivelar los ingresos actuales con los presupuestos construidos, es necesario por cuestiones de dinero-financieras, conservar el mismo precio, aunque se compre en los Estados Unidos la gasolina más barata.
Al país siempre le va mal; en este caso particular porque nuestras finanzas están basadas en los ingresos petroleros.























