Para hablar sobre cambios en la personalidad, tenemos que pensar sobre la transformación de los rasgos o de los estilos cognitivos que la conforman
Preguntarse sobre la posibilidad de cambios en la personalidad es hacerlo sobre la transformación de los rasgos o de los estilos cognitivos que la conforman. Los rasgos son estructuras teóricas que no pueden ser observados directamente y, que presumimos a partir de la conducta de los individuos.
En la psicología de la personalidad se maneja este concepto tanto para referirse al sustrato biológico o genotipo, cómo a su manifestación social o fenotipo. A nivel genotípico, los rasgos se definen como un conjunto de características determinadas genéticamente que contribuyen de manera notable a alguna característica estable de la conducta. Desde el nivel fenotípico se considera que son el resultado de la interacción del genotipo con todas las influencias, educativas, culturales y socioeconómicas, recibidas por un individuo a lo largo de su vida.
Los rasgos fenotípicos
Los rasgos, considerados a nivel fenotípico, son más proclives al cambio que su sustrato genético o biológico. Entonces es más fácil cambiar la conducta social que los genes. Entre los genes y la conducta social existen varios niveles intermedios que se relacionan con la personalidad. La estructura genética viene a ser la base a partir de la cual se construye todo el andamiaje a lo largo de nuestra vida. Los genes son el origen de toda conducta, determinan las características estructurales y, la parte anatómica de nuestro cerebro.
El cerebro se organiza en vías neuronales dependientes de los neurotransmisores y las enzimas. La funcionalidad de las vías nerviosas por otro lado, da lugar a los sistemas fisiológicos que propician el procesamiento de la información y la experiencia de las emociones. Así; estos sistemas nos permiten la posibilidad del aprendizaje, el cual, a su vez da lugar al desarrollo de las tendencias o disposiciones de conducta en el entorno social, y como consecuencia, las conductas en general. Al final el entorno puede modificar la probabilidad de que éstas se manifiesten.
Alteraciones de la personalidad
Los rasgos que están a nivel fenotípico, se pueden modificar en la medida en que se produzcan cambios en uno o más de esos niveles mencionados. Por esto, la administración de psicofármacos puede crear alteraciones estables en algunos de ellos. Sin embargo, las transformaciones de la personalidad también pueden originarse por modificaciones estructurales a nivel cerebral pero; hay que recordar que la estructura genética solamente se puede modificar a través de la ingeniería genética. Únicamente en el caso de producirse un cambio en dicho nivel, se podría hablar de alteraciones de la personalidad a nivel genotípico.
No todos los rasgos, tendrían que manifestarse a lo largo de toda la vida. Algunos que se han observado en edades tempranas (infancia), es posible que desaparezcan en la edad adulta. Existe la posibilidad sin embargo que otras se manifiesten durante este período. Por cierto; influencias ambientales distintas durante la infancia y la adolescencia, es posible que propicien manifestaciones de conducta diferentes, en personas que poseen características genotípicas similares. En los adultos la personalidad es más estable que en los niños o adolescentes. En estos la consistencia es relativamente alta, si consideramos períodos de tiempo no muy largos.
Aunque disminuye de forma notable, si comparamos las características de personalidad de la edad infantil con las de la adolescencia, o ésta con las de edad adulta. Los rasgos fenotípicos no se modifican únicamente por intervenciones de tipo biológico, por cambios ambientales fortuitos, o por el desarrollo evolutivo. Las técnicas de intervención psicológica, las psicoterapias, tienen como objetivo establecer modificaciones estables en la manera de comportarse, de la interpretación de las experiencias, o de la expresión de las ideas.
Técnicas psicoterapéuticas
Las técnicas psicoterapéuticas sirven, entre otras cosas, para enseñar a las personas a ser menos tímidos, más asertivos, optimistas, más flexibles. Por tanto, algunas de esas intervenciones también pueden producir modificaciones en la personalidad a nivel fenotípico. Hay que tener en cuenta esto; no todos los individuos son igualmente susceptibles a experimentar dichos cambios. Lo extremo sería, para ilustrar el grado de consistencia de algunas características de personalidad, lo hallamos, a nivel clínico, en los denominados trastornos de la personalidad.
Las intervenciones psicológicas y psiquiátricas en dichos trastornos son largas y complicadas, y no siempre se obtiene el éxito deseable. La consistencia en la forma de reaccionar, de sentir y de comportarse es una de las ideas esenciales en la generalidad de las definiciones de personalidad. Pero; pesar de eso, y de la constatación empírica de un cierto grado de estabilidad en la conducta, los rasgos pueden presentar modificaciones por causas muy diversas y en diferentes grados.
Finalmente
Aún así; ¿Puede hablarse de transformación de la personalidad, por el hecho en sí, de que cambien algunos de sus aspectos? La respuesta a ésta pregunta, depende de la importancia que posean los rasgos para el funcionamiento del individuo. De hecho sabemos que la individualidad humana es complicada y que está influida por un número muy grande de variables, que dificultarían llegar a la conclusión de un cambio global, de no ser que éste implique a un grupo importante de sus componentes.























