Los teóricos de la política de siempre, y de todo lugar, y los eclécticos, ortodoxos, pragmáticos, utilitaristas, de todas las escuelas, e “ismos” y demás, coincidentemente afirman que la política es de circunstancias… ¡y de resultados!

Y si nos colocamos en el centro de los escenarios actuales de la política y de la seguridad, y como complemento, del desarrollo integral de Michoacán, notaremos que la no existen diferencias positivas a favor de esos tres sectores sociales de la entidad; a la inversa, los datos, cuantitativos y cualitativos, absolutos y relativos están en contra del organismo federal creado e impuesto en nuestro estado y, personalizando, en contra del responsable director de aplicar la estrategia del gobierno de la República y, como último elementos, del propio del titular del Ejecutivo Federal.

Ni el asunto de la regularización, desvanecimiento, desaparición, de las autodefensas existentes, ni el expedi9ente de reducir los índices de criminalidad organizada o no; ni la desaparición, desvanecimiento y disminución de los indicadores delictivos clásicos y que caracterizaron nuestra realidad antes del surgimiento de las autodefensas; ni la detención de los delincuentes de cuello blanco y de poder impune, han ido a la baja; ahí están las cifras; en el mejor de los casos, ni se han estancado, ni disminuidos, sino todo lo contrario.

Los recientes muertos de La Ruana y de Apatzingán son indicadores de que la situación en Tierra Caliente no es muy halagüeña y que todo sigue igual o peor.

Y ¿estos cadáveres, más los de Yurécuaro, los de X y los de Y y los de Z a quien se le contabilizarán?

Estos hechos, más la realidad que se vive en buena parte del estado, bajando de Uruapan y en un polígono hacia la costa, obligan a que las autoridades Federales y estatales revisen y rediseñen sus estrategias, tácticas y políticas públicas hasta el momento aplicadas en el estado.

Este estado de cosas no puede continuar así.

¿Qué necesidad existe de encapricharse en continuar, en sostener tanto la política pública, como el organismo y el titular?

¿O habrá otros resultados que las mayoría de la sociedad ignora o los resultados se valoran con otra visión?