Iniciamos el año 2015 y aunque la conseja popular dice que “año de Nones, Año de Dones”, lo cierto es que la incertidumbre es el escenario más probable para todos los mexicanos: el peso sumamente barato y en gran desventaja contra el dólar, el precio de la mezcla mexicana de petróleo se acerca al umbral de los 40 pesos por barril, la Bolsa Mexicana de valores ¡por los suelos! Suma descenso tras descenso y cada bajada porcentual son pérdidas para los inversionistas y para el país y aunque el país – el Banco de México – tiene una cuantiosísima reserva millonaria de dólares, de poco ha servido para la especulación, porque los grandes ganones son los especuladores y los grandes portafolios inversionistas.
Si a estos tres indicadores, le sumamos el costo de la vida, el creciente desempleo, el bajísimo salario mínimo para todo este 2015 – menos de 3 pesos diarios -, que quedó superado antes de su inicio, tendremos que se justifica la debilidad del mercado interno y la no creación de empleos, y por supuesto la situación económica de, en el mejor de los casos de estancamiento, si no de depresión.
Y si a este entorno le agregamos el plus de inseguridad, impunidad y corrupción y el inicio de un año electoral Federal (nueva conformación de la H. Cámara de Diputados, 500, por ambos principios – 300 distritos uninominales, de Mayoría Relativa y200 de Listas Regionales o d Partido) – y entre él siete elecciones estatales “concurrentes” en las que habrá elecciones locales generales: renovación de los poderes Ejecutivo, Legislativo, presidencias de los H. Ayuntamientos.
Estatalmente, sumando lo anterior, incorporamos lo nuestro: duplicidad política en el Ejecutivo con un Comisionado que no rinde cuentas a nadie y un Ejecutivo perdido en la administración ante la creciente y muy sensible multiplicidad de corporaciones y mandos policiales, crecientes desplazados, ´´poblacional y económicamente hablando”, inseguridad no tan eventual como afirman las autoridades, conflicto sin solución de las autodefensas, etc., etc.
Sin embargo y, aunque el 62% – 50% más del porcentaje usual de abstencionistas -, no piensa acudir a las casillas a depositar su voto en este momento, la ciudadanía y la sociedad, tienen la creciente confianza de que éste sea, en todo sentido, un mejor año que el pasado 2014.
Una, o dos, cosa es, y son ciertas: la sociedad nacional, y la sociedad local, es y son, mucho más fuerte y valiosas que sus problemas y pese a las incertidumbres, México, y Michoacán, están trabajando y construyendo el mañana, porque la vida debe continuar y en el mañana también se come, se sueña, se ama, se odia y construye.























