Vivir en pareja es algo bonito, por lo menos debería serlo. Todo ser humano necesita compañía, literalmente enloquecemos si estamos solos. Seguro que has oído hablar de los náufragos que inventan un amigo cuando terminan solos en una isla desierta durante mucho tiempo. Algún día hablaremos de ello en profundidad. El caso es que el ser humano está diseñado, permitidme que lo diga así, para vivir en manada, como muchos otros animales. Necesita una pareja, un entorno de amigos y una familia para vivir de forma mentalmente sana.

La pareja, pues, es el primer pilar en el que se sostienen muchos adultos. No es que sea imprescindible tener pareja, podemos vivir solos sin estar solos, pero es cierto que una gran mayoría de personas eligen vivir en familia o en pareja, aunque vayan cambiando de pareja a lo largo de sus vidas. El problema es cuando tenemos una relación de pareja que se convierte en tóxica y que nos impide vivir felices y desarrollarnos en libertad. Hay muchos síntomas que definen las relaciones de pareja tóxicas y debes saber verlos para salvar tu pareja y tu equilibrio mental. Ambas cosas se pueden hacer.

En caso de que descubras que estás viviendo una relación de pareja tóxica puedes darle la vuelta y convertirla de nuevo en una pareja sana y equilibrada. Aunque la mayoría de las veces ambas personas deberán estar de acuerdo en ello. Piensa que la relación tóxica siempre implica a dos personas, que ya están acostumbradas a vivir así y a quien los cambios pueden asustar por varias razones.

Si la relación tóxica es por parte de los dos y los dos tienen que mejorar su trato con el otro pueden llegar a un acuerdo tú haces tal cosa para que yo haga otra. Ambos cederán y ambos tolerarán. La cuestión es llegar a dejar de vivir la relación de una forma tóxica.

El problema será más grave cuando uno de los dos sea el que somete al otro, uno castiga y el otro es víctima. Cuando la víctima se cansa necesita que su castigador lo acepte y cambie su forma de tratarlo o la relación continuará siendo tóxica. Eso no siempre es fácil ya que muchas veces no somos conscientes de nuestros problemas y no vemos que con nuestro comportamiento causamos daño en los demás.

Así pues tenemos dos tipos de relaciones tóxicas. Aquella en la que ambos miembros tienen vicios que hieren al otro: por ejemplo ambos son celosos, uno es celoso y el otro es muy avaro con el dinero… o aquellas relaciones en las que uno es autoritario y el otro es dependiente del primero. En ambos casos los dos miembros de la pareja tienen que asumir su responsabilidad en la toxicidad de la pareja para poder superarla cambiando su forma de comportarse con el otros.

Signos de que tu relación de pareja es tóxica

La relación es como una montaña rusa. La típica pareja que dicen que no pueden estar juntos ni separados. Es posible que en algunos momento sientas que no puedes estar un segundo más con tu pareja mientras que en otros pienses que necesitas estar con esa persona tanto como respirar. La culpabilidad es algo que te acompañará. Querrás alejarte para siempre y al momento te sentirás culpable por el simple hecho de pensarlo y mucho más por el de desearlo.

Las peleas y las riñas son constantes. Puede que ambos miembros sean los causantes de los enfrentamientos, cada uno por las cosas que le preocupan, como hemos dicho antes, suele ser algo recíproco. Él se enfada por unas cosas, ella se enfada por otras… y el resultado es que andan siempre discutiendo por los mismos temas.

Las relaciones de pareja tóxicas se definen por la incapacidad que tienen los dos miembros para hablar de forma relajada. O se están acusando de algo o están siendo irónicos. La agresividad está implícita en muchas de las cosas que hacen o dicen. Lo habitual es que hablen de forma sarcástica acusando al otro de algo, recordando aquella discusión y la otra, todas las veces que ya ha pasado algo que teme en ese momento… Una relación de pareja tóxica se define por la incapacidad que muestran ambos de olvidar el pasado y de centrarse en el presente de forma libre y no culpable.

En algunas ocasiones para evitar los conflictos callamos nuestra opinión o nos comportamos de una forma indeseada sólo para no molestar a la otra persona. Mentimos, para evitar el conflicto. Tomamos decisiones que no queremos para evitar que la otra persona se enfade.

Vivimos investigando y analizando todo, como un detective con una gran lupa, para encontrar faltas en nuestra pareja. Faltas que luego recriminaremos una y otra vez y que le recordaremos cuántas veces ha hecho eso a lo largo de la historia de la pareja. Da igual de qué se trate si el tema de hoy es no barrer adecuadamente, le recordaremos a nuestra pareja todas las veces que se olvidó de barrer, las plagas de hormigas que hemos tenido, el trabajo que nos da tener que hacer lo que la otra persona deja a medias…

Así pues te puedes encontrar barriendo (es un ejemplo tonto) con miedo a que tu pareja te diga que no lo haces bien o te puedes encontrar haciendo cosas que sabes que no les gusta y engañándole como comprar unos zapatos más caros de lo permitido con el dinero que has ahorrado de los cambios de la compra. Tener que mentir a tu pareja para poder hacer algo o hacer algo con miedo a que se enfade demuestra que vives en una relación tóxica.

Cuando sientes que no puedes ser tú mismo o tú misma, vives en una relación tóxica. Cuando haces las cosas con miedo y cuando todo se convierte en un problema tu relación es tóxica.

Si sientes que para evitar conflictos debes ceder todo el tiempo vives una relación tóxica. Lo ideal es que detectes todas aquellas cosas que la convierten en tóxica y que te plantees junto a tu pareja cambiar el tipo de relación. Vivir libres uno junto a otro sin tener que justificar la personalidad propia es importante, el respeto es otro punto imprescindible y la confianza algo que no se puede perder. Es posible salir de una relación tóxica. Hablaremos con más detenimiento en próximos artículo