Los anarcos-indignados de Oaxaca y de Guerrero están haciendo impunemente de las suyas: El miércoles fueron los de la sección 22 de al CNTE quienes sometieron a cinco agentes investigadores de la PGR que trabajaban en una investigación federal; los lesionaron, desarmaron y mantuvieron semidesnudos en el suelo por horas.
El sábado 13, en Tlapa, Gro., indignados y anarco de la CNTE retuvieron por horas a más de 100 periodistas y familiares de las 7 regiones; los soltó a cambio de la promesa de que negaran la privación ilegal de su libertad; algunos fueron golpeados y humillados y, además, les advirtieron, que “NADIE EN GUERRERO PODRÁ HACER FIESTA PORQUE EL PUEBLO ESTÁ DE LUTO POR EL CASO IGUALA”- Días atrás a varios diputados locales perredistas los hicieron desfilar con pancartas que decían: soy una rata del PRD.
La madrugada del domingo pasado, en Chilpancingo, otro piquete de maestros indignados y miembros de la CETEG casi mata a un policía federal y a dos más que “levantó y llevó a Tixtla, donde los azotaron y después lo soltaron”. (Uno de los agentes fue reportado grave, por lo que tuvo que ser trasladado a la ciudad de México, donde fue intervenido por sufrir los efectos de un derrame cerebral). Cuando el personal federal “negociaba la liberación de sus compañeros, un desconocido atropelló a 5 agentes más. El conductor se dio a la fuga”.
Un poco antes, presuntos normalistas de Ayotzinapa quemaron 2 vehículos frente a las instalaciones del Instituto de Capacitación Policial y a las 13.25 horas 25 supuestos alumnos normalistas se presentaron en la clínica del ISSSTE en donde eran atendidos los agentes atropellados; ahí causaron daños a una ambulancia.
Al respeto están las dos posiciones: Los policías federales afirman que ninguno de los elementos estaba borrachos y los miembros de la CTEG y de los familiares de los 43, afirman que sí estaban borrachos.
¿A dónde conduce todo esto?
¿Para la conducción del caso? A nada.
¿En lo general? Únicamente enrarece el ambiente social, escolar y laboral del estado.
Debe existir una solución. Esto no puede continuar así: si bien es cierto hay resultados en las investigaciones, son muy lentos ante la premura del caso: el horno no está para tardanzas. Ahora debe intervenir el PJF: la Suprema Corte y la PGR deben, están obligadas a crear un organismo cuyo fin sea la impartición de justicia y se agilicen los procedimientos y se llegue al fondo de este doloroso y espinoso asunto.
La salud de la República lo requiere. ¡Imagínese lo que pasará cuando se entreguen los dictámenes de los forenses austriacos y argentinos y se confirme, científicamente, lo que ya se sabe! O Un infierno o un pandemónium.























