Ayer terminó el primer bienio de la administración de Enrique Peña Nieto.

Hoy inicia el tercer año de gobierno federal, principio del segundo tercio de la administración de Enrique Peña Nieto como presidente de la República y hoy, nuevamente, se renueva la esperanza de que las reformas estructurales traigan-conduzcan a todos los sectores de la sociedad nacional al cambio, que se desea sea benéfico para, el llamado, Bien Común.

De hecho, salvo zonas geopolíticas y segmentos sociales bien focalizados y del ambiente Mediático, inducido y perverso, la sociedad nacional está en calma y es ejemplo de las libertades que vivimos y disfrutamos y, curiosamente, lo que se pide-demanda-exige del Estado-Gobierno es una muestra de todo lo contrario de un país y de instituciones democráticas: El autoritarismo, y el verticalismo, caudillista y dictatorial.

Y se señala lo anterior porque salvo la burbuja agresiva y anárquica generada por la atroz y terrible y casi segura, ajuste de cuentas en que terminó el asunto de los 43 alumnos de la escuela normal rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, que se manifestó en Iguala- Cocula, del mismo estado y exhibió una plataforma de lanzamiento político electoral en escenarios de horror y miedo, más el muy temporal asunto del Instituto Politécnico Nacional que ya está encauzado para su solución, todo está en calma – con todo y el affaire, igualmente perverso e inducido intencionalmente para desprestigiar a la institución y figura presidencial – y lo que adicionalmente se ve es la muestra de que nuestra sociedad está viva, demandante y al día.

Al inicio de este tercer año, los asuntos eje del desarrollo del país continúan siendo la inseguridad social-pública, el desempleo, tanto llave del consumo como lastre de la economía, y la administración de la justicia.

Es muy deseable, y confiable, que con el avance del tercer año de gobierno, la deseada tranquilidad del país se consolide – que los que están atrás del movimiento de los padres de familia de los 43 alumnos mexicanos desaparecidos acepten lo contundente de la lógica; que el informe del laboratorio forense austriaco y de los forenses argentinos lo ratifiquen: que es imposible lo que piden, pero que, además y paralelamente, sí se haga justicia y llegue hasta donde debe llegar: no haya impunidad -, que dejen de utilizar el dolor como arma política, y se muestre, que el país es un país de leyes y se vive, y se está, en un Estado de Derecho.

Este escenario debe suavizarse y evolucionar hacia creciente estabilidad, porque la
sociedad nacional no desea más inquietud ni zozobra y sí paz y tranquilidad, mas también es cierto, que si no se muestra voluntad política del régimen de actuar con actos sólidos de gobierno, en el marco de las leyes, los grupúsculos sociales recalcitrantes de siempre, continuarán con su accionar tratando de desestabilizar el país pues ellos tienen otro proyecto de nación, de sociedad, pero son una mínima, pero anárquica, intolerante y agresiva, nanominoría.

Por lo pronto, bien venido el tercer año de la administración de Enrique Peña Nieto.