El pasado quince del presente, en la presentación de la Feria Internacional del Huevo, la Unión Nacional Avícola, en voz de su vicepresidente, Lorenzo Martín Martín afirmó que:… el precio del huevo se ha estandarizado en el país en niveles de 24 pesos por kilo, después de la gripe aviar, aunque el producto se sigue rigiendo, y vendiendo por la Ley de la Oferta y la Demanda. El sector está, en promedio, al 90% de la producción registrada antes del problema, que se resolverá definitivamente en unos noventa días; problema que provocó disminución de un 20% en el consumo del huevo en los últimos seis meses. Considera la UNA que en este momento existe una producción de entre treinta y treinta y cinco mil cajas de huevo al día, pero falta una cantidad entre quince y veinte mil cajas diarias para estar en la situación previa a la gripe aviar.

La pasada Guerra del huevo es el ejemplo de una guerra comercial bien planeada, contando con la anuencia, protección, complicidad y/u omisión de las autoridades federales y del sector agrícola y económico: si consideramos que precio del huevo, previo a la crisis artificial de la gripe aviar, era de dieciséis pesos por kilo, al generalizarse su precio en veinticuatro pesos, los comerciantes, y acaso los productores, obtuvieron una ganancia permanente, de aquí para adelante, del 50%: ocho pesos por kilo. (Y DEL POLLO, DIEZ PESOS MÁS)


 

Y nadie dice, ni dijo, ni dirá nada.

Esta guerra comercial es una réplica inversa de la guerra petrolera de las 7 Hermanas contra los países productores de petróleo, que inundaron al mundo de hidrocarburo, provocando en la década de los setentas el desplome de los precios internacionales a costos de un dígito. Las 7 Hermanas utilizaron pocos años para imponer su control, ejemplificando con su resultado que lo que importa no es la producción sino su comercialización, su distribución institucionalizando un monopolio internacional en la compra-venta y comercialización del hidrocarburo. Ven ahora a cuánto está el precio internacional del hidrocarburo: Anda cerca de los 100 dólares el barril de crudo.

Y eso lo aplicaron en la guerra del huevo: 1°.- La crisis fue artificial y se compraron espacio y tiempos en los medios de comunicación para crear escenografías de urgencia y pánico. 2°.-Se informó que se sacrificarían millones de aves ponedoras. 3°.- Que se incrementarían las cuotas y cupos de importación, pero que no existía huevo para atender la urgente demanda de México. 4°.-Se desplomaría la industria avícola – huevo y carne -. La verdad es que la disminución de la producción estuvo focalizada en Jalisco; en todas las restantes regiones productoras se trabajaba-produciendo sin problema alguno. La UNA estableció control, de la información y de los miembros productores de huevo y carne, para no abaratar el precio. Era vital, prioritario, esto para mostrarse perjudicados por la enfermedad- hasta estímulos públicos recibieron – y se les creó imagen de salvadores de la patria, cuando lo que hicieron fue un monumental negocio. Y ganaron aun más, porque únicamente ellos – en consorcio con las grandes cadenas de tiendas-supermercados-departamentales – podían importar huevo, a precio baratísimo, de regalo: Salía más barato importar huevo – y pollo – que producirlo.

¿Por qué los trabajadores no hacen lo mismo y los sindicatos se unen para mostrar su fuerza? Ya es tiempo de los trabajadores. Los trabajadores, a través de sus organizaciones laborales, deben mostrar que sin su participación, nada es posible, con todo y la automatización de la planta industrial y comercial: El trabajo es factor igualitario en la producción de satisfactores, y de riqueza también. En las inminentes negociaciones del nuevo salario mínimo no habrá forma de recuperar el poder adquisitivo del salario si los sindicatos no muestran su inconformidad con la propuesta patronal de incremento, porque los patrones – con el anuencia del poder federal – no propondrán incremento de emergencia, ni un porcentaje recuperador por el alza real, no la oficial, de los costos de la inexistente Canasta Básica. Esta guerra económica la perdió el pueblo, la inmensa mayoría del pueblo mexicano.