“NO HAY HONOR EN LA VIOLENCIA”, PARÁFRASIS DE LA EXPRESIÓN “NO HAY HONOR EN LA GUERRA” DE DWIGTH “IKE” EISENHOWER.

“NUEVA ALIANZA SABÍA LOS ANTECEDENTES CRIMINALES DE ABARCA Y AUN ASÍ LO APOYÓ COMO ALCALDE DE IGUALA Y LO IBA A PROPONER COMO DIPUTADO FEDERAL PARA DARLE LA PROTECCIÓN DEL FUERO Y A SU MUJER POSTULARLA PARA LA DIRIGENCIA DEL PRD EN GUERRERO Y, DESDE AHÍ, LANZARLA COMO SU CANDIDATA A LA MISMA PRESIDENCIA PARA SUCEDER A SU MARIDO”, SENADOR ALEJANDRO ENCINAS, CITADO POR JIOAQUÍN LÓPEZ DÓRIGA, EN SU COLUMNA “EN PRIVADO”. DIARIO MILENIO, EDICIÓN DEL 13 DE NOV-2014.

Con cierta disposición sigo las informaciones sobre el caso Ayotzinapa-Iguala – “el igualazo” -; dos o tres ocasiones vi y escuché la conferencia de prensa del viernes 7 del presente, ofrecida por el C. procurador general de la República y las noticias de esa tarde-noche en la TV y los publicados por algunos medios locales y nacionales; en lo personal no hubiera tenido ni la calma ni el control mostrado por el señor procurador, ni en la reunión anterior con los padres de familia: Sumamente difícil para él explicar lo declarado por los sicarios –un “halcón” y los dos asesinos -, y entiendo su dolor e imposibilidad para decir una mentira piadosa – . Para mí fueron lógicas y contundentes sus conclusiones, ahí expuestas, e, igualmente, coincido con él: “no se deben, ni se pueden generar esperanzas falsas ni mucho menos matar un anhelo válido de encontrarlos con vida”. Lógicamente es imposible que estén con vida.

Sucedió el peor escenario posible. Muertos, asesinados y desaparecidos. Nada se puede hacer para remediar los fúnebres sucesos de esos dos días. Ahí están las declaraciones de los asesinos; todo se complica porque las autoridades federales llegaron casi tres semanas después de la hornacina y del fluir del agua del río que se llevó las cenizas.

Ya nada se puede hacer para regresar los hechos ni para… ¡Nada! Todos aceptamos el dolor y nuestra imposibilidad para resolverlo y dar un lenitivo ante la pérdida; me llama la atención que esté en acción un proceso de desgaste, desprestigio de las instituciones republicanas y se le criminalicen los hechos y se los imputen a ellas, señalando con el índice y el lema: “crimen de Estado”.

Si bien es cierto Iguala, a nivel municipal es parte del Estado y Guerrero, lo es a nivel estatal, también es cierto que esos gobiernos fueron elegidos por las sociedades – guerrerense e igualteca (o igualtense) – y esas sociedades – y ese partido – el PRD – fueron omisas – por razón que haya sido –, y hasta cómplices por su silencio y por su participación de algunos miembros de esa sociedad, en la construcción del edificio de terror, impunidad y corrupción ahí formado. Particularmente el PRD porque todo lo vio con la óptica del Poder político: Daba votos y escalones de poder: rentabilidad y plusvalía políticas. Aplicó el “Dejar hacer. Dejar Pasar”. Y la moral política de Maquiavelo y Marcusiana: “El Fin justifica los Medios”. A ellas les sucedió lo que a la sociedad alemana de tiempos de Hitler: Después de todo el fracaso del III Reich, se espantaron de lo que dejaron hacer y dejaron pasar. Ellos no debieron dejar pasar eso. Ahora han aprendido y no debe repetirse. Ahora todos se lavan las manos, particularmente el PRD supone que con la petición de perdón está resuelto todo.

Y se entiende el clima de linchamiento a las instituciones republicanas, pero en estos 52 días no ha habido un señalamiento de criminalización hacia los autores intelectuales y materiales de esos espeluznantes acontecimientos; resultará que ante la etapa de creciente y focalizado vandalismo irrefrenable, Abarca y su esposa, los Guerreros Unidos detenidos y los funcionarios depuestos, son unos inocentes angelitos. ¡Por favor! Ellos fueron los asesinos, no las instituciones de la República y sobre los asesinos, y sus cómplices, dónde quiera que estén y quienes sean, debe caer la más total aplicación del estado de Derecho y la impartición de la justicia. Aplicar justicia es signo de buen gobierno. Ese debe ser el clamor, la demanda y la exigencia social, juvenil, estudiantil, complementada con “no más sangre. No más desaparecidos”. El vandalismo imparable no conduce a nada, salvo que quieran más sangre y/o continuar con el desgaste y desprestigio del régimen y que ofrezca imagen de ingobernabilidad.

Llama la atención que el PRD, representado en la H. Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, aprovechando la Glosa del II Informe de gobierno presidencial, desea aprovechar el derecho que tiene de formular 8 preguntas para “deslindar responsabilidades” de los diversos órdenes de gobiernos, tras los dramáticos sucesos, y pregunta varios por qué…1°.-No se aplicaron protocolos internacionales para delitos de desaparición forzada. 2°.-Se centraron en el secuestro y no en la desaparición forzada. 3°.-Qué funciones desempeñaba la 27 zona militar en Iguala. 4°.- A qué funcionario le corresponde determinar-configurar el delito y qué procedimiento se iniciará por esta omisión. Tratan, carroñeramente, sacar beneficio del momento. Parece que “ellos” tiene la exclusividad del derecho de la violencia y la han patentado y, siendo, irónicamente, responsables, ahora pretenden presentarse como salvadores de la gobernabilidad y eficacia del gobierno, así como de la honorabilidad pública y social. Jamás han demandado “todo el peso de la ley”, ni señalado, para, y a, los autores intelectuales y materiales del sangriento acto. Se alimentan de la carroña

Pareciera que existe una conjura para crear sistemáticamente inestabilidad, insatisfacción, incapacidad e incompetencia del actual Estado=gobierno para dirigir=gobernar al país. Ante el trabajo de zapa, de creciente vandalismo, desgaste y desprestigio, anzuelo- tentación para la respuesta violenta, enfrentadas a la necesidad de la imagen de trabajo y tranquilidad y de convivencia en un Estado de Derecho y de respeto a las leyes, ¿qué hacer?

Ciertamente, el Estado, con facilidad podría contener, enfrentar y resolver este momento: Opción A.-Dejarlo ir aun más, emborracharlo y alargarlo más hasta su desgaste—desprestigio-cansancio, mas quién pierde es el tejido social, los sectores de la sociedad –las clases Media y Baja – y los elementos de seguridad pública preparados y destacamentados para atender ese tipo de actos, pues la orden es “aguantar y aguantar”. Opción B.-Acción y razón de Estado. El Estado tiene varios escalones-formas-procedimientos-protocolos para desactivarlo y resolverlo, no necesariamente la acción directa, la fuerza y los zafarranchos. Repito, ni fuerza ni violencia, ni razón coercitiva de poder, ni de autoridad y sí de Estado, de inteligencia con los enormes recursos de la ciencia, comunicación y tecnología.

El Estado está obligado a ofrecer y mostrar rápidos resultados; detener a los prófugos y, con sus confesiones y pruebas, llevar ante los tribunales a todos – T O D O S – los implicados en este aquelarre dantesco y, sin errores, juzgarlos y sentenciarlos para colocar las bases de una solución justa y necesaria. Es el escenario más favorable. El que no quiera aceptar la contundente verdad y los hechos… ¡allá él!