Los diarios escritos, los noticieros de los Medios electrónicos y las llamadas redes sociales, se llenan de imágenes – que dicen más que mil palabras – y palabras que adornan las imágenes y muestran, describen, son crónicas de alteraciones anómalas de la vida social: manifestaciones, disturbios callejeros, tomas de edificios públicos, instalaciones de servicios para la sociedad, de origen privado, retención=secuestro de autobuses y quema de algunos de ellos, despojo de unidades transportadoras de alimentos=víveres, saqueo, vandalismo, confrontaciones con la sociedad y bloqueos de aeropuertos y carriles de circulación vehicular en autopistas o vías de cuota y de alta velocidad, etc., etc., etc.
Y el gobierno, las policías, están únicamente mirando, estáticos, acaso pensando en que “le tocó a esos cuates…se fregaron…qué bueno que no fui yo”.
Uno podría pensar muchas cosas; como dicen los politólogos: Tiene muchas lecturas.
Intentemos una, poco tratada:
1°.- Se ha fijado que desde siempre, sea cual sea en partido en el gobierno, siempre existe esta agitación-movilización “anarquizante”; como si fuera una generación que está en contra de todos y de todo y que no está satisfecha de nada ni de nadie. Y curiosamente, esta generación tiene más de lo que tuvieron generaciones atrás. ¿Por qué la insatisfacción? ¿Origen familiar, económico, social, cultural, calidad de vida y de sobrevivencia negativos? ¿Bienestar deficitario? ¿Preludio de una “cuasi-revolución y/o de caldo de cultivo para la cuasi-guerrilla”?
2°.-Esto está focalizado, principalmente, en el Distrito Federal, en Guerrero, Michoacán, Oaxaca, recientemente Morelos y poco en Veracruz. En esos estados las leyes son más laxas y los llamados líderes sociales más “liberales”. ¿Se ha preguntado por qué?
3°.- casi todos los días se informa de agitaciones, sus protagonistas y efectos. Pareciera que se desea mostrar un gobierno en o en crisis o que existe un deterioro o en decadencia o desmoronándose, decayendo la acción de gobernar.
4°.- Todo esto se ha potenciado con el caso de las desapariciones de los 43 alumnos de la normal rural de Ayotzinapa y desde hace 50 días el país está yéndose, como el agua, de las manos por los disturbios.
5°.- Muchos quisieran la estrategia de “mano de hierro en guante de seda”.
6°.-Se podría pensar que hay interesados en mostrar que “algo no funciona bien en el gobierno”. ¿Por qué? ¿Quiénes? Enigmas para Edipo.
Se está confrontando al gobierno y el, probablemente, éste tiene la recomendación de no confrontación, no reacción inmediata, no al enfrentamiento: podría calificarse “represión”.
Pero el Estado con la mano en la cintura contendría, enfrentaría y acabaría con todo eso, pero no lo hace. ¿Por qué? Porque aunque no hubiera una gota de sangre; aunque se actuara con algodón y tuviera cubiertas todas las precauciones para no derramar n sangre ni dolor ni lágrimas y estuvieran mil notarios para dar fe de sus buenas intenciones para reestablecer el Estado de Derecho, y se informara detalladamente la crónica de todas las buenas y bien intencionadas acciones del Estado con ese fin, se encontraría con un enorme problema, que es el esqueleto, músculo y cara de la crisis: no le creerían.
Y esa es la crisis que vivimos: crisis de credibilidad=confiabilidad de la sociedad en los actos del Estado, del gobierno.
Sin confiabilidad, sin la credibilidad de la sociedad, ningún Estado, nación, gobierno, grupo en el poder, en ningún lugar y en ningún tiempo, se ha sostenido si no tiene el respaldo y credibilidad del pueblo, de la sociedad.
Ahí están El Príncipe y la Historia.
Los grupos opuestos al partido=grupo en el poder tiene otra percepción-visión y deseo de México y su sociedad y desde cualquier especio – sea púlpito, calle, foro o pódium, periódico, revista-radio-TV-Red – hacen su trabajo de desacreditar al gobierno y hace trabajo de zapa=agitación para destruir la confianza y credibilidad.
Poco les importa lo que le puede suceder a la sociedad.
Lo importante es conquistar el fin, sin importar los medios.
Y así estamos en crisis de confianza=credibilidad=gobernabilidad.























