Este fin de semana es sumamente singular: la sociedad nacional, la cultura nacional celebra, festeja y recuerda a la muerte.

Los días primero y dos de este naciente mes se empalman las festividades religiosas con las ceremonias que prehispánicas que recuerdan a los Inocentes y a los muertos.

Como todas las culturas, las prehispánicas nuestras también tenían, y tienen su ritual que, puntual, se celebra y recuerda cada año en este par de días.

Hoy, de todos los rincones de la patria, los adultos mayores hacen todo lo humanamente posible para retornar a su lugar de origen – la Fuerza del Ombligo, dicen – para establecer imaginario puente con el Valle de las Sombras y un canal de Comunicación con la Otra Dimensión para hablar, conversar, comunicarse y hasta disfrutar los platillos preferidos, de sus familiares, sus deudos.

Y los cementerios, panteones, como lagunas secas en el invierno, en la Primavera y en el Verano, en esta parte del Otoño florece y se viste de multicolor floral y adorna los túmulos, las tumbas y las capillas y hasta música alegra este día.

Bienvenidos estos días que fortalecen nuestra cultura y entregan, dejando, un recuerdo memorable de los que ya transitaron hacia la otra dimensión, que nos recuerda el verso del poeta español Jorge Manrique …

”Las Vidas
son los ríos
que van a dar
a la mar,
que es el morir”.

Mas este día es muy singular para el mexicano: si bien todas las culturas rinden culto y tributo a la muerte, nosotros, como en el Convidado de Piedra, EL Burlador de Sevilla, de Tirso de Molina, y en el Don Juan Tenorio, de José Zorrilla,, lo invitamos a convivir con nosotros, como hispanos que somos, pero como mexicanos, ¡Nos la comemos!

Bien haya nuestras tradiciones y felices fiestas de Días de Muertos.