El pasado domingo 26 de octubre, en la hermana república sudamericana de Brasil se realizó lo que allá llaman Balotaje, en las culturas sajonas, Recall y que en el lenguaje electoral nuestro llamamos Segunda Vuelta; está contienda electoral está marcada por su Constitución Política y encaje electoral dado que ninguno de los dos contendientes que mayores votos recibieron – Dilma Rousseff y Aécio Neves – de los electores recibió la mitad más uno de la votación total recibida el día de la elección Federal, normal.
En aquella fecha -5 de octubre, fue una verdadera sorpresa la presencia electoral del senador Aécio Neves, quien superó a la candidata del Partido Brasileño, con quien negoció la incorporación a su plataforma su capital político-electoral, y se acercó a la mandataria, pero su votación no fue suficiente, en ambos, por lo que debieron irse a la Segunda Vuelta.
En esta ocasión, sea cual sea el resultado, sería definitivo y éste favoreció a la actual presidenta, Dilma, la que continuará otros 4 años más al frente de las prioridades de Brasil.
La votación registrada y difundida extraoficialmente, fue de la manera siguiente: Dilma Rousseff, candidata del Partido del Trabajo, 51.65%, y Aécio Neves, candidato del Partido Social Democracia Brasileña, el 48.33%.
Curiosamente, la candidata triunfadora alcanzó unos 4% porcentuales más en relación con su anterior votación registrada y quien construyó una aplastante votación – logró convencer al 10% del electorado que no había votado por el él el día de la elección constitucional, anterior ejercicio democrático, donde obtuvo el 38% de la votación total – fue el candidato perdedor, Neves, que se quedó a casi 2 puntos porcentuales de la triunfadora.
Esta votación es la más cerrada que registra Brasil en sus procesos electorales y que se tenga memoria.
Estos datos permiten deducir que las negociaciones entre los grupos negociadores encabezados por el ex presidente Fernando Henríque Cardoso fueron insuficientes y que la sociedad brasileña optó por no cambiar y rechazó la propuesta de Neves y que las informaciones sobre corrupción entre PETROBRASS y su PT no influyeron determinantemente en el sentido de la votación.
De inmediato Dilma Rousseff hizo una proclamación al pueblo brasileño y lo convocó a la unidad, a la paz y a concretar un gran espacio de diálogo y llevar adelante los grandes cambios que el país reclama y –expresó – como vencedora de estas elecciones históricas que movilizó a todas las fuerzas del país, agradezco, sin excepción, a todos los brasileños y brasileñas y los llamo a unirnos a favor de nuestra patria y nuestro pueblo…estas elecciones no dividieron al país, sino que se discutieron los modelos de país y el calor liberado en el fragor de la disputa debe ser transformado en energía positiva a favor de Brasil y buscar puntos en común. Prometió combatir la corrupción y fortalecer las instituciones y, lo más, importante, una reforma política, por lo que habrá un plebiscito para recibir el sentir de la nación.























