Hace doscientos años – 22 de octubre de 1814 – en la población de Apatzingán – hoy, de la Constitución – el primer congreso constituyente votó la primera Constitución del país y estamos, y debemos estar y ser orgullosos porque un hombre nacido, educado y trabajador en nuestra tierra, Don José María Morelos y Pavón, por encargo de su maestro, Miguel Hidalgo y Costilla, Padre de la Patria, prosiguió alentando y encendiendo el Fuego de la Libertad en la Tierra Caliente y concibió una idea que hizo diferente al movimiento armado iniciado por su maestro y le concedió el calificativo de Lucha Patria por la Independencia Nacional.
La Constitución de Apatzingán de 1814 es la cima de la etapa de Guerra de Independencia correspondiente a Don José Ma. Morelos y Pavón.
José Ma. Morelos y Pavón es el estadista que visiona una nación, una Patria y un Estado producto del ejercicio de la soberanía del pueblo, como fuente original del Poder.
Considera al Poder residente en el Pueblo como uno solo y único, que para ejercerse se deposita en un Legislativo, un cuerpo de diputados, electos por voto mayoritario del pueblo, estableciendo sus perfiles y características; en un Ejecutivo, electo por mayoría de votos, con su perfil y características determinadas y un Tribunal para impartir Justicia; agregando una característica más: no podrían – ni debían – residir dos o más poderes en una misma y única persona.
Ya en el documento llamado por él mismo Sentimientos de la Nación, señaló el espíritu y líneas y “pulsiones=sentires” del pueblo, que generaron bastantes artículos de texto constitucional de Apatzingán, que marcaron una línea para los futuros códigos superiores de la nación.
Además, y no deja de ser importante, Don José Ma. Morelos y Pavón, estableció el tipo de nación=Patria=Estado que seríamos, y somos: Una República Federal, con tres poderes: Ejecutivo, Judicial y Legislativo y con un procedimiento para su configuración: El voto popular, emanado de la soberanía natural que es el pueblo.
Es el primer líder del movimiento que señala de la Independencia Política y así queda plasmado en la Constitución de Apatzingán y los derroteros de las ideas que configuran nuestra actual nación, y sociedad, y que están e los textos fundamentales de nuestra patria Federalista y Republicana – constitución de 1857 y constitución de 1917 -ahí están en el texto primigenio de Don José Ma. Morelos y Pavón.
A doscientos años de su promulgación debemos felicitarnos de que haya sido en nuestra tierra y por nuestros hombres, quienes configuraron una nación, y una sociedad, como la que somos y que esos principios sean la semilla de las instituciones políticas de nuestro país.























