Ofrezco mil disculpas a los lectores porque cambié de tema; desde el domingo 5 del presente, me mentalicé para co0mentar con ustedes las elecciones generales de Brasil, que se irán a la segunda vuelta, pues ninguno de los principales candidatos obtuvo el 50% más1 de la votación recibida; inesperadamente Mariana Silva, la candidata del partido socialista brasileño fue superada por el abanderado del partido social demócrata de Brasil, Aécio Neves, economista, perfilado como un Don Juan y quien le gusta la buena vida, recibió el 33.56% de los votos; Neves es nieto de Tancredo Neves, el primer presidente civil brasileño, tras 21 años de dictadura militar – curiosamente el ex futbolista Romario da Souza, recibió 4.5 millones de votos y será Senador por Río de Janeiro -, pero los sucesos de Ayotzinapa, Gro y sus implicaciones me determina otra cosa y en base a lo anterior, casi reproduzco dos colaboraciones editoriales del diario MILENIO, en su edición del martes 7 del presente, con el mismo tema, pero desde otras ópticas:

Primera: Columna “LA HISTORIA EN BREVE.”: EL PRESIDENTE PEÑA NIETO LE SALVO LA VIDA A AÁNGEL AGUIRRE, de Ciro Gómez Leyva.

“Por más entrevistas que conceda, hay una secuencia de preguntas que el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, no podrá responder: ¿No estaba enterado de lo que pasaba en la zona Iguala? Si no estaba, ¿qué entiende por gobernar un estado? Si lo estaba, ¿Por qué no desactivó una situación inaceptable que podría explotar, como lo hizo la noche del 26 de septiembre? La respuesta tiene un nombre: Negligencia. O Irresponsabilidad, si se prefiere. Aguirre, como otros go0bernadores, asume que hay grupos criminales que es mejor no enfrentar. Aplica el criterio complaciente de no golpear el panal para que las avispas no salgan furiosas. Sólo que esta vez la tiranía de la contingencia le jugó una muy fea.

Los hechos y las secuelas del 26 de septiembre colmaron la paciencia del gobierno del presidente Peña Nieto. Todo es inaceptable: las policías penetradas, los funcionarios al servicio de los criminales, los desaparecidos, las mentiras y explicaciones absurdas.

Sobre el escritorio del Presidente se colocaron opciones severas para imponer el orden en el norte de Guerrero. Eso implicaba marginar al gobernador Aguirre. Pero ayer, el presidente le perdonó la vida y ofreció el modelo Calderón: aquí tienes las fuerzas federales para que te rescaten.

Quizá sea los más inteligente y funcione. Y quizá Aguirre se salve, levante la cabeza e

incluso se proclame triunfador. Sin meter las manos, sin arriesgar nada.

Algunos lo llaman habilidad política. Yo lo llamo perversidad”.

El segundo, IGUALA, LA IMPIEDAD DE LA BARBARIE, DE Joaquín López Dóriga. COLUMNA “EN PRIVADO”…”LA VIDA: COSAS MUY MALAS LE PASAN A GENTE MUY BUENA”: FLORESTÁN.

“Todavía no puedo encontrar la forma de decir, de digerir, que en Iguala, tras una larga noche de cuchillos largos, expresión de complicidad, impunidad y colusión de policías y sus jefes, con la delincuencia y de ésta con el poder político, agentes municipales, a las órdenes del crimen organizado, hubieran matado a seis personas, herido a 19 y desaparecidos a 43 estudiantes normalistas, de acuerdo con el primer reporte del sábado 27 de septiembre.

Pero el segundo reporte, este fin de semana fue algo más grave, si es que puede haber algo más grave: se documentó que de los seis muertos, tres eran normalistas, torturados a niveles inimaginables de impiedad, un menor del equipo de futbol de Chilpancingo y el chofer que los transportaba, y una mujer, en medio de fuego cruzado; que de los 57 desaparecidos habían ubicado con vida a 14, pero no a los otros 43; que seguían sin saber de ellos, y la localización de seis fosas clandestinas en un paraje cercano a Iguala de 28 cuerpos que, todo indica, son de los normalistas desaparecidos.

La pista de la fosa, y de la identidad de los restos, la dieron, según el fiscal de

Guerrero, Iñaky Blanco, dos sicarios del grupo criminal Guerreros Unidos, que dominan Iguala, al aceptar que agentes de la policía municipal detuvieron la noche del viernes 26 a los normalistas y que, por órdenes de un jefe de los delincuentes, El Chucky, los mataron, quemaron y echaron a una fosa común.

Yo, la verdad, hay días como éstos, en que no puedo con la realidad.

No con esta realidad”.

Sobre todo esto, la bestialidad, la corrupción y la impunidad, los comentarios sobran.

Si Ángel Aguirre tuviera escrúpulos morales debería renunciar, separarse del cargo y el presidente Peña Nieto, debería, por sobrevivencia política, por su imagen, hacerse a un lado y permitir que la ley actúe hasta el fondo, respetando el estado de Derecho y que se imponga el Imperio de la Ley, sin detenerse en nada, ni en nadie. Si no lo hace, todo lo que resulte será en su contra. .