El otro suceso que atrajo la atención en el fin de septiembre fue el movimiento de estudiantes del Instituto Politécnico Nacional – IPN, los llamados Burros Blancos -. El IPN tiene un destacadísimo espacio en el país – el primero – en la formación de técnicos y de estudiantes, a través de 281 programas académicos de bachilleratos=vocacionales, licenciaturas y posgrados; el IPN es la punta de lanza nacional en la formación de tecnólogos, ingenieros y profesionales de altísima calidad; sus estudiantes son prueba de ello.

En resumidas cuentas el Instituto Politécnico es enorme institución académica, profesional y cultural.

Llamó la atención que se manifestaran en contra de dos razones principales y, que, además, inusualmente, se les diera solución en un formato “espontáneo, callejero”.

Las razones fueron las siguientes: 1°.- La renovación del Plan de Estudios de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura – ESIA -. 2°…- La Aprobación del Reglamento Interno.

En relación con lo primero, los estudiantes manifestaron su inconformidad porque, señalaron, al egresar, serían técnicos y no ingenieros y en relación con lo segundo, afirmaron que: A.- Se refieren a Planes de estudios ambiguos y sin humanidades. B.-Elimina el seguro médico. C.- Titulación: Únicamente menciona títulos profesionales y grados académicos, pero no indica cuáles pueden ser, como si lo hacen el Reglamento de 1998. D.-Ingreso de profesores por concurso y en el anterior, por méritos, sin indicar el procedimiento. E.- Profesores deberán participar en las acciones institucionales de formación y evaluación en la forma y términos que determine el Instituto. F.- Prohibido fumar y Hackear: suplantar identidades electrónicas de personas o activos de tecnologías de la información y la comunicación y abstenerse de violar o intentar vulnerar los mecanismos de confidencialidad y autenticación de archivos de la tecnología de la información y de la comunicación. G.-Impedir el ejercicio de actividades a los miembros de la comunidad politécnica o el uso de las instalaciones, así como influir mediante coacción en la toma de decisiones.

Al crecer la ola de la movilización politécnica – que fue descalificada por la ahora ex directora, Yoloxóchitl Bustamante, como generado por fuerzas=corrientes extrapolitécnicas – y cercano el 2 de octubre, el secretario de gobernación, salió a la calle y en un aparentemente improvisado templete, aceptó el pliego petitorio y prometió solución para el pasado viernes 3 de octubre…. ¡Y se las dio! Y también en la calle: anunció la renuncia de Yoloxóchitl Bustamante y el otorgamiento de la razón a los politécnicos.

Para después será la valoración de la razón, de lo necesario, de lo real; lo importante fue la solución y el formato de resolverlo.

Ahora la pregunta es: ¿Si a los manifestantes se les concederá – con razón o sin ella – todo lo que demandan, para qué alargar los tiempos de las manifestaciones?