Este día, 3 de octubre del 2014, aunque el horno no está para bollos en buena parte del país, en algunas regiones, inicia en todo el territorio Federal el año político de 2015, que moverá a todo el país: En estas elecciones federales intermedias habremos de elegir nuevo H. Congreso de la Unión – 300 diputados por el principio de Mayoría Relativa y 200, por el de listados regionales plurinominales o circunscripciones regionales o diputados de partido.

Se da por descontado que será la última ocasión en la cual se habrá de constituir el peso del poder Legislativo con 200 diputados de Mayoría Relativa – para quedar en 100 y con esta disminución, el poder Legislativo Federal estará constituido por 400 representantes populares de los probablemente 10 partidos políticos con registro), pues existe y está pendiente la Consulta Popular sobre la reducción de los diputados plurinominales o de partido y que realizará el Instituto Nacional Electoral.

Por otro lado, inéditamente, será la primera ocasión en que el ciudadano empadronado y con sus derechos a salvo tendrán 10 – diez – 10 partidos políticos para elegir a quien depositar su poder soberano y, se considera la posibilidad de que alguno de los partido bonsái o chiquipartidos – como el Movimiento Ciudadano, Verde Ecologista, Nueva Alianza, Partido del Trabajo y alguno de los nuevos 3 partidos – Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), Partido Humanista y Encuentro Social – al no alcanzar el 2% de la votación, pierdan su registro nacional.

Habrá 9 gubernaturas en juego: Campeche, Colima, Michoacán, Nuevo León, Querétaro y San Luis Potosí – donde gobierna el PRI -; el PAN tratará de conservar Baja California Sur y Sonora y en Guerrero, en donde es gobierno el PRD – y, como complemento, 17 congresos en juego y sus correspondientes elección de sus H. Ayuntamientos. Concretamente, el PRI tratará de conservar sus seis estados y arrebatar alguno a sus oponentes; el PAN, intentará recuperar Nuevo León, San Luis Potosí y Querétaro, y lo que se pueda y el PRD retener Guerrero y recuperar Michoacán. Y, finalmente, habrá dos disputas muy serias: entre el PAN y el PRI – la primera y, la segunda, entre el PRD y MORENA. Con un poco o mucho de morbo se despejarán las incógnitas que no han dejado dormir a muchos políticos: ¿Qué tanto daño hará MORENA al PRD? ¿Los nuevos partidos – Encuentro Social y Humanista – a qué partidos afectarán, y cuánto daño les harán?

Los ojos de toda la nación, particularmente los de las cúpulas de los partidos, comentaristas y analistas, estarán puestas en Nuevo León, Guerrero, Sonora, Michoacán y ¡Distrito Federal!, que aunque no elegirá jefe de gobierno si renovará su Asamblea Legislativa y, dicen que el PRI está en un tris, de recuperarla.

Muy seguramente, como resultado de esa elección: A.-El peso político partidista tendrá variaciones determinantes para el juego político de la segunda parte del sexenio y colocará las bases para la Gran Elección del 2018 y B.- Es indudable que un día después del domingo electoral habrá nueva cara político partidista, nuevo mosaico político electoral y nuevo equilibrio partidista nacional.