Uno de los dos sucesos sumamente singulares de la última semana de septiembre del presente año es la desaparición de una cantidad superior a los cuarenta alumnos de la escuela normal rural de Ayotzinapa, Gro.

El escenario es violento: Lugar: Chilpancingo, Gro. Tiempo: primeras horas de la noche, después de un encuentro de futbol entre dos equipos de la tercera división. Protagonistas: alumnos de esa institución educativa asistentes al encuentro buscaron la forma de regresar al internado y acudieron a las central-terminal de autobuses a botear, pedir raid o, lo grave, secuestrar camiones que los llevaran. Acciones: en algún mo0mento, ya fuera de la población y enfilados hacia la normal rural, el autobús fue detenido, balaceado y el ataque por armas de fuego duro cerca de 20 minutos. Resultados: seis cadáveres. Entre ellos alumnos de la citada escuela. Casi en la misma secuencia de tiempo, del universo de alumnos que acudieron a la Central para encontrar un medio de transporte para llegar al internado – superior a 70 – desapareció; no llegó al internado. ¡Se dio la voz de alerta! Se les dio por desaparecidos, de presos, secuestrados o …

Dos o tres días después se hicieron presentes poco más de doce e informaron que sintieron miedo y se regresaron a sus domicilios y la cantidad de desaparecidos se definió: 43 y en este momento se está en una búsqueda frenética por parte del gobierno del estado y de los padres de los alumnos. Incluso hay brigadas de ciudadanos – cerca de mil – y la recompensa de un millón de pesos para quién proporcione indicios que conduzcan a su localización.

El hecho es sumamente grave, que, 1°.-Ell presidente de la República expresó que el gobernador debe asumir su responsabilidad y no eludirla y, 2°.- las Naciones Unidas expresaron su demanda del pronto esclarecimiento de esta, hasta el momento, desaparición. 3°.- La máxima autoridad municipal huyó, junto con su responsable de seguridad pública.

Es tremendamente terrible todo lo anterior y nada justifica este hecho. Si bien los alumnos e esta escuela históricamente están marcados por su persistente movilización, agitación, anarquía y subversión, así como por la sangre y la muerte en varios sucesos lamentables en el marco de su lucha – razonable o no -, la historia y el pasado no justifican este lamentable suceso.

Se dice – o al menos no se ha informado – que nadie sabe dónde están. Es significativo que uno de los alumnos muertos en el atentado contra el autobús donde viajaba el equipo futbolero, su cadáver haya sido encontrado “desollado” y esa acción no fue resultado del acto de balacear un vehículo. Se difundió el domingo que se había localizado una fosa clandestina y que presumiblemente los cuerpos podrían ser de los normalistas.

Lo lógico y lo absurdo están presentes, así como la bestialidad.

Lo cierto es que deben aparecer y que la espada de Damocles está sobre el gobernador y las autoridades municipales.