Los tan lamentables como sangrientos e inaceptables sucesos estatales de Ciudad Hidalgo y Purépero, más lo que cotidianamente suceden en toda la geografía estatal – y que son minucias por extorsiones, mordidas y exigencias de efectivo a transeúntes, conductores, etc., – muestran en forma paralela la impreparación, incapacidad e incompetencia así como la inconformidad, el hartazgo de la población civil en relación con las acciones de “seguridad”, entrecomillado para indicar ligeramente lo que debe ser y no lo que es: miedo, temor y furia, rencor y impotencia ante estos hampones que han sido autorizados para delinquir.
Estos hechos muestran que el esquema, formato y estrategia de seguridad aplicado en nuestro estado es un fracaso, desde la convocatoria selección, capacitación – una total ausencia de formación policiaca – entrenamiento, equipamiento, salario, prestaciones y se comprueba con los mismos hechos: Apenas en dos, tres, acaso cuatro municipios les acaban de pagar ¡agosto! La pregunta deberá ser ¿Y de que vivieron en estos días?
La policía agrupada en el llamado Mando Unificado carece de un perfil de ingreso, se desconocen sus antecedentes personales y laborales y desde el inicio del proceso de institucionalización de sus antecedentes, las Autodefensas Comunitarias, y cuando surgió la división y clasificación de buenos y malos y encarcelamiento de algunos de ellos, se comentaba que muchos de los aceptados tenían el sello-troquel-camiseta de trabajar con la delincuencia y que se estaba otorgando una licencia para delinquir a los nuevos elementos se esta corporación surgida como el ave Fénix.
Sea el comisionado federal o sean la secretaría de seguridad pública o la procuraduría general de justicia del estado, o las policías municipales, se llamen como se llamen, o el Ejército Nacional o la Marina o la Policía Federal y/o Gendarmería Federal, es bastante evidente que, por los resultados mínimos, exiguos que el modelo de seguridad social o la estrategia planteada o, como ahora le llaman, el esquema de seguridad pública debe ser, inicialmente, revaluado, evaluado y replanteado y reconsiderado, porque está haciendo hoyos y está destruido el tejido institucional.
Es imposible – en ningún país del mundo – que una sociedad esté segura y sus elementos sociales tengan estándares confiables de seguridad que posibilite que la sociedad trabaje, regrese a su hogar, sueñe y acuda a recrearse y distraerse sanamente y en paz.
En tanto eso no sea posible todo serán pura saliva y pura palabrería.
L que la sociedad nacional – y local – necesita son resultados y con este modelo de policía jamás los habrá























