Este jueves 18 de septiembre, la región, nación de Escocia, sus electores – 4.3 millones mayores de 16 años – tomaron la decisión de o continuar o no continuar unidos al llamado Reino Unido.

Después de 307 años de Unión, mediante un referendo, escocia tomará la decisión. Completamente integrada a lo que usualmente se llama Inglaterra – Inglaterra, País de Gales, Irlanda, Irlanda del Norte y Escocia -, comparte instituciones económicas del Reino Unido, su sistema fiscal, sus mecanismos de seguro para apoyar a las áreas económicas en problemas, como Irlanda del Norte, y extraer dinero de lugares de gran actividad, como Londres. Escocia está lejos de ser un oasis de riqueza o un pozo de desesperanza dentro del Reino Unido, Sus niveles de ingreso, desempleo, productividad laboral e inequidad son notablemente similares a los del promedio combinado del Reino Unido.

La gran diferencia es el petróleo. Las finanzas públicas de Escocia serían un desastre si no recibiera la mayor parte de los ingresos del petróleo después de la independencia, por lo que su prosperidad inicial depende de los términos del divorcio, de ser la decisión mayoritaria un SÍ.

Escocia recibiría 15 mil millones de libras esterlinas si se separa del Reino Unido, pero necesita 34 millones de libras esterlinas, como capital necesario para igualar las reservas de Dinamarca – comparándola por el tamaño y por el modelo económico político utilizado – Le faltarían 19 mil millones de libras esterlinas.

El Reino Unido rechazaría una unión monetaria formal- En su caso, lo mejor sería continuar usando temporalmente la libra esterlinas y poco después crear su Banco Central de Escocia y su propia moneda. Esta opción es factible. El riesgo es que se necesitarían mayores reservas de divisas, algo necesario para defender su fijación y la falta de flexibilidad económica que los tipos de cambios flotantes traen consigo. Efectivo para las fluctuaciones. El mayor riesgo es la fuga de capitales de Escocia y sus bancos, de gente que podría temer una depreciación y que prefirieran que sus valores estuvieran representados en libras, euros o dólares.

En el caso de una separación escocia independiente iniciaría su vida con una importante carga por la deuda, obligando a recortes de gasto o a incremento de impuestos por muchos años que serían más restrictivos que los que el Reino Unido ha enfrentado desde 2010.

Si se vota por el SÍ, Escocia tendría que elevar su productividad si desea mantener su nivel de vida, estándares más altos de calidad de vida, esto es más producción por cada hora de trabajada o capital utilizado hasta ahora. Actualmente la economía de Escocia tiene una dependencia más alta de los servicios financieros y del petróleo que el resto del Reino Unido, aunque ambos sectores están disminuyendo debido a la decrecientes existencias de petróleo del Mar del Norte y el sector financiero de Gran Bretaña se contrae., pero el sector empresarial escocés confía en que con menor carga impositiva se alentará un nuevo espíritu empresarial.

Curiosamente la población escocesa está envejeciendo más rápido que la del resto del Reino Unido, aumentando la presión en las pensiones, la seguridad social y en las finanzas. Para incrementar las finanzas escocesas sería necesario atraer más trabajadores e inmigrantes, pero no será fácil especialmente si ha fallado en atraer en el reciente pasado miles de migrantes, como ha sucedido en las regiones inglesas con niveles salariales semejantes.

Finalmente todo se reduce a un SÍ o a un NO. Escocia está en un dilema: ¿Hará o no hará caso de nuestro conocido refrán: “Más vale viejo por conocido, que nuevo por conocer” o le dará validez a la expresión Shakespearana…”París …¡Bien vale una misa!”?

Cuando usted lea estas líneas ya se sabrá su decisión y se iniciarán los juicios sobre la determinación soberana tomada.