Hoy, en todo el país, de un península a otra y de un litoral a otro, en todos los edificios públicos, en todas las instalaciones públicas, principalmente escuelas de educación básica, y en todas las estructuras de poder=gobierno, habrá actos y festejos conmemorativos del aniversario del Inicio de nuestra Independencia; habrá discursos que en su mensaje pueden ser elementales, medianos y altamente académicos, pero todos en el fondo, tendrán ese objetivo: Festejar el comienzo de nuestra lucha por ser una nación libre y soberana.

A doscientos cuatro años de que el Padre de la Patria, Miguel Hidalgo y Costilla, cura de la Iglesia de Dolores, enarbolando el estandarte con la imagen de la virgen de Guadalupe, la noche del 15 y madrugada del 16 de septiembre encabezara un movimiento social, local, con ramificaciones en Guanajuato y en la antigua Valladolid, hoy Morelia, con los lemas “Muera el mal gobierno” y la invitación de ”matar gachupines”, se levantó en armas, y después de 11 año de lucha sangrienta y desgastante, hoy somos una nación libre y soberana.

No es el caso, ni el momento ni el lugar de hacer historia, para hablar de loa antecedentes y causas económico-político-sociales; de lo que sí debe señalarse es que ese simple movimiento jamás hubiera obtenido la independencia política de España si no se hubieran dado los escenarios político-militares en España y si no hubiera surgido un José Ma. Morelos y Pavón, que le diera rumbo, sentido, dirección e instituciones a la lucha armada iniciada por su maestro.

Este movimiento prendió como reguero de pólvora en el centro de la Nueva España, desde Veracruz hasta Acapulco, de Oaxaca a la capital de la Nueva España, ciudad de México y el Bajío y en tris estuvo de tomar la capital y la lucha habría terminado, porque el movimiento armado tomó a todos por sorpresa y contó, además, con la omisión=complicidad de grupos de criollos y miembros del Bajo Clero novo-hispano.

El movimiento insurgente encabezado por Don Miguel Hidalgo y Costilla se fortaleció y tuvo contenido militar, político, jurídico y hasta filosófico con el contingente de Don José María Morelos y Pavón; de hecho, con la derrota sufrida en Puente de Calderón, la fuerza insurgente inicial ahí hubiera muerto, pero la comisión encargada en Charo-indaparapeo a Morelos por Hidalgo la continuó y, tras años de lucha se colocaron las bases para las instituciones representativos del poder público, libre y soberano de nuestro país, con el esbozo de una constitución política, un tribunal superior de justicia y un congreso itinerante, los gérmenes de una República.

Actualmente somos, política y jurídicamente, un Estado libre, soberano y autónomo, pero para algunos connacionales debemos ser libres y soberanos en nuestra economía y en nuestra cultura y, acaso eso debemos juzgarlo en otro momento. En este instante debemos estar orgullosos de nuestra nación, de nuestros héroes – que nos dieron, Patria con su supremo sacrificio – y de nuestros símbolos y tener la disposición de luchar en el sector que nos corresponde por conservar, y acrecentar, nuestras libertades y nuestras características como nación y como mexicanos.