Hoy es la ceremonia del II Informe presidencial y de conformidad con el mandato constitucional, o el presidente de la República o el secretario de gobernación, entregará al presidente de la H. cámara de Diputados el documento formal, oficial que contiene la información que indica el estado que guarda la administración pública encomendada a Enrique Peña Nieto, por mandato popular del julio de 2012.
(Curiosamente por segunda ocasión en la historia política moderna de nuestro país un partido político – el partido de la revolución democrática -, tendrá como presidente de las dos cámaras a un militante suyo).
Podrá decirse mucho en un sentido u otro, sobre la mejoría de nuestra condición de sobrevivencia, calidad de vida y de subsistencia, específicamente sobre la situación de nuestra economía, del clima social de percepción de la seguridad pública, sobre los desaparecidos y los muertos heredados y generados en los años de esta administración y se podrá estar o no estar de acuerdo con las cifras oficiales, nacionalmente, pero aun siendo valiosos los resultados, deben ser atendidos, conservados y superados, tanto las demandas y los éxitos como las deficiencias y los fracasos.
Están los dígitos que hablan de las metas y las obras que indicarán la inversión en el hombre y que poco a poco producirán los resultados estructurales para los que fueron construidos o formados; eso no podrá cambiarse, aunque sí discutirse.
Acaso lo más importante de este año fue la construcción-continuación de la artificial mayoría política para votar las reformas estructurales que la administración federal tenía como objetivo en este segundo año de gobierno federal; se lograron las reformas estructurales, constitucionales y sus leyes secundarias sin alteraciones del orden constitucional, sin mayores inquietudes a la administración.
El Pacto Por México cumplió su objetivo pro el cual fue creado, propuesto y materializado por el presidente Enrique Peña Nieto. Y a no tiene razón de ser
Sin mucha alharaca se completó, complementó la revolución social incruenta iniciada en 1976-1982, impulsada por Miguel de la Madrid, continuada por Carlos Salinas de Gortari, seguida por Ernesto Zedillo Ponce de León, relanzada por Vicente Fox Quesada y fortalecida por Luis Felipe Calderón Hinojosa y ahora finalizada por Enrique Peña Nieto: con estas reformas el Estado Nacionalista, producto de la revolución de 1917, pasó a mejor vida y poco a poco pasará al olvido, aunque protocolariamente se le recordará y se loará sus sucesos, pero ni el estado mexicano, ni la constitución ni la sociedad son las mismas de hace 104 años, de una y 97, de la otra.
Ahora, la administración Peña tiene 4 años para materializar la esperanza y que todas las reformas constitucionales – educativa, energética, telecomunicaciones, laboral – empiecen a fructificar. Ahora inicia el tiempo de los resultados. No habrá excusa.























