En nuestro estado se juegan muchas cosas, aparte de su estabilidad y el gobierno de la República tiene en Michoacán, y en Tamaulipas y en…, la apuesta de buena parte de su capital político y está echando el resto, como se dice vulgar, pero entendiblemente.
Específicamente, a poco más de 7 meses de la creación de la Comisión para la Seguridad y Desarrollo Integral de nuestro estado, su titular, Alfredo Castillo Cervantes, está en el ojo del huracán, por una razón sumamente simple: Son escasos, magros, los resultados, con todo el respaldo político y económico dado por la presidencia de la República.
Es innegable que se ha avanzado, pero sus cifras difundidas no coinciden con las cifras del Comisionado Nacional de Seguridad ni con las de los membretes del sector patronal, Federal, por lo que el juicio es inmediato: Alguien miente.
Además, no es recomendable hablar de cantidades, porque todas las cantidades y comparaciones son relativas y odiosas y si como se dice que todo es cuestión de percepción, la percepción que tiene el pueblo, dista mucho de ser la del Comisionado; si bien es cierto que es relativamente más seguro viajar en las carreteras, igualmente se ignora cuándo sucederá un incidente no deseado de tipo delictivo, así que mejor no hablar y si se desea mostrar que existe más y mejor tranquilidad y más y mejor seguridad, que el C. Comisionado acepte la invitación de residir, sin sus escoltas, a un corto tiempo en alguna de las poblaciones y trinchera de esta guerra de Baja Intensidad – Apatzingán, Coalcomán, Tepalcatepec, Buena Vista – o en cualesquiera otra. Entonces sabríamos la percepción de seguridad del C. Comisionado.
En estos días Alfredo Castillo Cervantes ha dado muestras de que, o sí es sensible a las críticas, que han arreciado y están muy tupidas o le han llamado la atención o le recomendaron ser más sociable y tener menos relaciones sociales y sí más públicas y – por lo que haya sido -, está mostrando que necesita mediáticamente, informar que sí hay avance en la cuestión de seguridad estatal y los organismos representativas de los diferentes sectores económicos y sociales han expresado que “sí hay avances” y que él debe continuar hasta que termine su trabajo.
Si a su abrupta llegada – un manotazo legaloide -, que lo ubica como un dictador por sus iniciales y consecutivas actitudes, amenazas y hechos de pocos resultados o administrados, le agregamos su acompañamiento de una brigada de mexiquenses , que desbancaron a michoacanos y, finalmente, sus altísimos ingresos mensuales – únicamente de salarios – que suman, y alcanzan, los 9 millones de pesos, se tendrá una justificación de la insatisfacción de los diferentes sectores del estado, no únicamente en lo relativo a seguridad, sino también en el desplome de la actividad económica.
Es de suponerse, y desearse, que pasado el II Informe de gobierno, la presidencia de la República y la secretaría de gobernación, fundamentalmente, se replanteen la política de seguridad pública aplicada en nuestro estado y todo cambie, porque como está en este momento, significan un riesgo para el Ejecutivo Federal y para su proyecto electoral del año 2015.























