De un corto tiempo a estos días se ha tratado en todos los medios informativos tradicionales y actuales, como las llamadas redes sociales, el llamado Bulling – torito, toreando – que con pelos y señales los medios informativos de todo tipo, y las estigmas sociales, difunden a todo lo que dan. Y se asombran y se curan en salud, criticando el polvo en el ojo ajeno y no ven ni sienten la viga en los suyos.
El Bulling siempre ha existido en nuestras escuelas y en los barrios y todos los hemos superado o enfrentándolo o no haciéndole caso; incluso en nuestra misma familia está presente con la bien o mala intencionada crítica de los hermanos-hermanas y demás familiares. Así que no hay nada nuevo.
Lo cierto es que este accidente contemporáneo está exhibiendo las carencias en nuestras escuelas que afectan a nuestros alumnos y los errores en la formación de nuestros hijos.
En las escuelas falta autoridad – no significa golpes – disciplina, reglas – tampoco significa golpes ni agresiones -. Significan únicamente orden, trabajo de aula, de escuela y de conjunto, de comunidad docente y de las sociedades de padres de familia; en las escuelas – públicas o privadas -, en la mayoría, no existe dirección responsable. Por otro lado, en casi la inmensa mayoría de nuestras instituciones educativas no hay ni funcionan servicios médicos, psicológicos ni de trabajo social. Luego entonces estos son los resultados: Un niño trato de ahorcar a un compañero de grupo; la dirección lo expulsó; la madre obtuvo la atención de autoridades superiores y de la famosa Comisión Nacional o del Distrito Federal – de los Derechos Humanos y fue reinstalado en otra escuela primaria, pues tenía el derecho constitucional de recibir educación del Estado.
Si hubiera existido reglamento interior de la escuela, servicio médico, trabajadora social y psicólogo escolares y actuado reflexivamente la sociedad de padres de familia, todo esto, y lo que vendrá, se hubiera evitando, y podría evitarse.
Por otro lado, generalmente, los niños adolescentes con problemas, específicamente, de comportamiento, son la señal de problemas en todo el núcleo familiar: Los niños son el casete de lo que vive en su casa. Y a TODA la familia debe indicársele atención de un profesional y nos recibir al niño hasta la certificación de haberla recibido y que se están cumpliendo, las recomendaciones del profesional del comportamiento.
Es deseable que estos casos lleven a la reflexión y al establecimiento de prácticas sanas en el seno de las familias, grupos escolares e instituciones educativas, así como de políticas públicas que tengan un eje médico-psicológico-educativo-familiar que posibilite atender y resolver estos casos y se superen día con día hasta desvanecerlos.























