La Alta Burocracia, esa que tiene salarios superiores a los $ 100,000.00 mensuales y los patrones tiene un punto de vista muy singular sobre esta propuesta del jefe de gobierno del Distrito Federal.

Agustín Cartens Cartens, gobernador del Banco de México – Banco Central mexicano – y ex Secretario de Hacienda aceptó debatir el tema del aumento del salario mínimo, porque “ES SU RESPONSABILIDAD SEÑALAR LOS EFECTOS INDESEABLES QUE TRAERÍA ESA MEDIDA”.

Y afirma: “El debate es bueno, habrá que analizarlo; estos comentarios tienen la intención de abonar a esa discusión, pero cuando se busca no respetar las relaciones lógicas de economía, los resultados no son deseables. Se tiene que aplicar el sentido común. Si hay un aumento del salario mínimo que sea arbitrario, la pregunta es ¿Quién va a pagar el aumento?

Pueden presentarse tres escenarios, si se materializa un arbitrario aumento al salario mínimo, todos ellos con consecuencias no desdadas y con un impacto en el poder adquisitivo de los trabajadores:

1°.- Las empresas trasladarán ese impacto a sus costos, es decir a los precios de sus productos y servicios y se cancelaría el efecto del aumento de los ingresos a los trabajadores.

2°.-Dado que muchas empresas no tienen capacidad de trasladar los costos a sus precios, su alternativa será correr al trabajador o no contratar a alguien adicional – y esto es grave porque se cancelaría la posibilidad de abrir fuentes de empleo”.

3°.-Aunque se materialice el mayor salario mínimo en el papel, las empresas podrán evitar pagarlo, al ofrecer trabajados informales con una paga menor y sin prestaciones, lo que sumiría a un mayor número de empresas en la informalidad y a más trabajadores en la incertidumbre.

Ciertamente estos tres escenarios son posibles y hasta muy probables, más ¿Por qué los patrones no pueden tener ahora el peso de la estabilidad nacional?

Por más de una generación – 30 años – los trabajadores la tuvieron y sobre sus hombros descanso la estabilidad de la sociedad nacional. Es congruente que ahora ellos les toque apretarse un poco el cinturón.

Por otro lado es sabido que la planta fabril no trabaja ni siquiera al 80% de su capacidad de producción. Debe construirse un gran acuerdo nacional – otro pacto por México – cuyo eje sería incrementar la productividad, reestablecer nueva distribución de la riqueza e incrementar el salario mínimo.

Debe terminarse esta inequitativa distribución de la riqueza producida y terminar esta nefasta concentración asimétrica de la riqueza.