Ante las declaraciones oficiales del comisionado de seguridad pública, Alfredo Castillo Cervantes, sobre la veracidad de las cifras de seguridad en el estado y las proporcionadas oficial y públicamente por la directiva del Consejo Nacional de Seguridad Pública, Monte Rubido, y la realidad, las diferencias son abismales y, en el caso de la actitud, hasta despótica-soberbia, patológicas.
La realidad habla sin cifras y es bastante evidente que la inseguridad se ha asentado con la sociedad michoacana: En todos los rumbos y en todos los municipios, se han incrementado las extorsiones, los asaltos, los asesinatos, los secuestros, etc. Mas, oficialmente, vamos mejorando y no se había visto nada igual en los últimos cien días.
Es cierto, todo es cuestión de percepción y nosotros el pueblo lo percibimos así porque carecemos de escudos de protección como lo tienen y los usan los altos funcionarios estatales y la llamada Legión Mexiquense.
Transiten por nuestras calles y poblados sin esos escudos protectores y sentirían, y verían, las situaciones de manera muy diferente. Ciertamente, en nuestro estado, ciudades y pueblos aun son disfrutables, porque la inseguridad no ha permeado demasiado entre la población. Todavía no existe la Ley del Más Fuerte, pero la inseguridad sigue en ascenso y campeando como en su casa. Tal pareciera que se convive con el enemigo´, que éste está en nuestra casa.
Ante estos hechos, es necesario un momento de análisis, reflexión y evaluación de lo aplicado hasta este momento. Es útil, indispensable, necesario, valorar los resultados, en función de lo invertido, de lo que está en juego por todos y por quienes participan.
La conclusión no será muy color de rosa para los integrantes del convoy federal. Cualquiera que sea el resultado, es evidente, sensible, que se debe construir, presentar, proponer, acordar y aplicar una Nueva Política de Seguridad en Michoacán antes de que las cosas se pudran.
Y, sin tener nada en contra de la Legión Mexiquense ni del convoy federal, si es necesario un cambio de personas, debe realizarse.
El Comisionado Castillo Cervantes ante los resultados (¿?) se ha desgastado y debe ser relevado. Por otro lado, ¿Él no está obligado a informar a las instituciones republicanas de nuestra soberanía estatal? ¿Su poder es tanto que está por arriba de cualquiera de los representantes de los poderes del estado y del Estado y por eso es tan, tan, tan…? Así, más que un comisionado, tiene el perfecto perfil de un dictador neoliberal.
En el estado de Michoacán todo el abanico delictivo se ha incrementado, la seguridad social está o igual o peor, pero no mejor y, lo más grave, la actividad económica estatal se ha debilitado y no existe circulante y el mercado interno están en el piso. Es de sabios rectificar y nunca es demasiado tarde.























