Es conocido por casi todos que la cuestión de salarios – mínimos – es una cuestión de seguridad nacional; acaso por esa razón – o por lo menos es una de ellas – que para su “Fijación-Acuerdo” se reúnen los determinantes factores de la producción, tenido al Estado como testigo y a medio mes de diciembre de cada año, estudian los costos de los alimentos, de los servicios públicos, de la llamada Canasta Básica, la inflación anual, el índice de precios y cotizaciones, los pronósticos de la inflación para el año siguiente y del crecimiento del PIB y después de un teatro bien montado en donde la parte laboral declara que demandarán un incremento real se salario; afirmarán que los aumentos mueren antes de entrar en vigor – lo que es 100% por 100% real. Por su parte de la parte patronal – el factor real de poder, en esta etapa neoliberal – llorará al afirmar que no tendría con qué pagar un aumento de más del 4.5% de incremento; que se empobrecerá la planta fabril, que…XWYQZ y, finalmente, el testigo de honor – el Estado celebrará “El venturoso acuerdo” al que llegaron los factores de la producción; acuerdo que permite conservar las fuentes de empleo.
Palabras más e imágenes y posturas menos, pero ese será la síntesis argumental del nuevo salario mínimo, que será distraído con las declaraciones sobre la conveniencia, o inconveniencia, de un salario mínimo único y nacional para todas las zonas económicas nacionales.
El monto de salario acordado será único, anual e invariable, rígido y servirá para varias cuestiones de carácter económico, jurídico-procesal y centro de acciones de política pública.
Pues muy seguramente no se logrará lo que propone el gobierno del Distrito Federal, pero Miguel Ángel Mancera, a finales de agosto de este año, propondrá a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, al H. Congreso de la Unión y a la Conferencia Nacional de Gobernadores AUMENTOS PARA ALCANZAR UN SALARIO MÍNIMO NACIONAL DE $ 87.00 Y HASTA $ 100.00 PESOS DIARIOS. Ahí está el anuncio y muy seguramente hará mucho ruido y de entrada la calificarán como demagógica y electorera.
El llamado gabinete Económico del gobierno del Distrito Federal argumentó que el objetivo es alcanzar paulatinamente el precio de la Canasta Básica Alimentaria, que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social tasó en ¡! $ 171.00 pesos. Esta propuesta llevaría el salario de quienes menos ganan, de $ 67.20 a ¡¡¡$87.20!!! Este primer aumento sería de ¡$ 20.00! diarios. Y así, hasta llegar a $ 100.00 pesos diarios.
La administración de Barack Obama, propuso un salario mínimo de $10.10 dólares ¡la hora! Ya está en vigencia. Evo Morales, presidente de Bolivia, decretó un incremento salarial del ¡20%! en Bolivia y contra Tirios y Troyanos, ya está en vigencia.
De ser esto votado así, sería algo digno de verse, y vivirse: Dinero circulante, fortalecimiento del mercado interno, inflación creciente y todos los pecados económicos, pero saldríamos del estancamiento económico y los trabajadores empezarían a ver, otra vez, la suya, inclusive el estado saldría ganando con altos ingresos fiscales.
En contra de los teóricos neoliberales, de las escuelas económicas preponderante, se comprobaría que sí es posible, económicamente, crecer con salario alto, precios accesibles, inflación controlada, alta deuda y déficit estatal. Ahí están Estados Unidos – que es el ejemplo más vivo, pues nadie sabe cómo le hace y cada año se endeuda más y debe más -, Corea del Sur, China y Bolivia – que continúa con su programa de nacionalizaciones y expropiaciones.
Ojalá sea cierto, pero como dijo Cantinflas… ¡Verdad que sería bonito!






















