La segunda afectación de la influenza aviar – virus AH7N3 – entró a un periodo de latencia, de tregua y muy seguramente, será reactivado – localizada otro foco de infección, de contaminación, cercano al 16 de diciembre, cuando se acerque el periodo festivo decembrino de 2013.

Por lo pronto, el servicio nacional de sanidad, inocuidad y calidad agroalimentaria  (SENASICA) informó que se habían focalizado el virus en 52 granjas y 4  predios de traspatio, tanto en Guanajuato como de Jalisco; que el número de aves  de todas las categorías sacrificadas rebasó los 4 millones y se aplicaron 131.6 millones de vacunas en Jalisco, Aguascalientes, Guanajuato y Jalisco y en nueve entidades federativas en las que se aplicó la inmunización preventiva  en aves de larga vida, base de la actividad avícola nacional y, estima el SENASICA, que hasta el fin de marzo, las pérdidas económicas se acercaron a los 400 millones de pesos.


sa es la versión oficial y la perspectiva de los avicultores.

El otro punto de vista es el del pueblo: el costo del huevo y del pollo  – corte limpio y por piezas se fue a las nubes y si antes del primer semestre de 2012, eran alimentos populares, a partir de la I Guerra Avícola Nacional, el huevo y la carne de pollo, subieron 50%, quedando en 27 pesos, el primero y en 42, el segundo, respectivamente. Y haciendo un extraoficial recuento de daños a ras de mercados populares, el huevo está a 32 pesos el kilo y el pollo, a 48 pesos, faltando que se oficialice, lo que sucederá al reinicio de  los feriados de la Semana Mayor.

Comparativamente con su anterior costo, el huevo tuvo un incremento del 20%, aproximadamente y el pollo,  del 15%, pero  si lo referimos al precio inicial – junio de 2012 – el huevo tuvo un aumento de casi el 100% y la carne de pollo, del 54%. Y si para los analistas y economistas oficiales esto  no impacta el costo de la vida y la inflación…será surrealismo puro.

Está otro actor: los comercializadores. Y estos ganaron de todas, todas y en esta contienda se unieron contra  el pueblo los productores y comercializadores dejándolo con el Estado-gobierno, que sólo fue testigo de cómo se manipularon hacia un lado las leyes del mercado, aprovechando la costumbre y la tradición