Finalmente como todas las cosas, buenas o malas, el campeonato mundial de futbol Brasil 2014, llegó a su fin y su campeón es el equipo representativo de Alemania, que derrotó al conjunto representativo de Argentina, la albiceleste, la de Lionel Messi.

Este campeonato y su forma como finalizó echó por tierra algunos comportamientos y máximas, como las siguientes: 1°.-Alemania mostró que se puede ganar un campeonato en tierra continental ajena: jamás antes un equipo europeo había ganado en tierras americanas. Ahora lo hace en Brasil. En el próximo certamen, que se disputaré en Rusia 2018, se verá y sabrá si se ratifica este nuevo hecho o cambia y allá puede ganar un equipo representativo de América, o de África. 2°.-No fue válido en este campeonato que cuenten más las individualidades que el trabajo de conjunto: Hubo varios equipos que mostraron cohesión de sus individualidades y la prevalencia del conjunto sobre las estrellas. En este caso se puede hablar de las estrellas fallidas: Messi y todos, y cada uno, de los integrantes de Brasil, y algunos equipos representativos de África; en todos estos prevaleció el destello de las estrellas, que se quedaron en espera de la genialidad que pocas veces llegó y el resultado fue el lógico, congruente y merecido. Para comprobar lo anterior, en la ceremonia de premiación, el considerado el mejor jugador del campeonato, estuvo indiferente, ausente y sin ganas de estar ahí; ciertamente resultaron derrotados y quedaron en segundo lugar, pero debió mostrar otra cara. Nada se gana únicamente con el nombre. (Podría aceptarse que este premio fue por motivos extradeportivos).

También ratificó algunas máximas: A:- No hay nada como la victoria y Alemania, en todos sus encuentros de esta competencia salió a ganar y, a dar espectáculo, y el premio es justo, si se puede hablar de justicia en este campeonato. B.- Ganó el certamen el equipo que jugó mejor a lo largo de del campeonato, el que metió más goles y el que mostró mayor conjunto, limpieza, y el que mejor “estrellitis” tuvo. C.- Presencia de hechos sin precedentes, atípicos: la derrota de Brasil, por Alemania, por ¡7 goles a 1!

Globalmente, para la FIFA, fue un éxito deportivo, pero no tanto para Brasil. Regionalmente fue un fiasco, un fracaso: recibió más goles que en cualquier campeonato pasado y metió menos cantidad de goles que en cualquier otro. Deportivamente y futbolísticamente hablando el representativo de Brasil no traía nada de “juego bonito”, ni entrenador, puros nombres.

Económicamente fue un exitazo: Antes de que iniciará el campeonato ya se sabía cuánto dinero se ganaría y lo que recibiría cada Federación participante: La FIFA cada 4 años hace más negocio vendiendo la señal y el “logo”.

Socialmente, Brasil exhibió su miseria y su inseguridad y el rechazo que su presidente tiene en el tejido social… Ya que están conociéndose los casos de sobornos entre el comité de la FIFA, ¿por qué no buscar indicios sobre juegos amañados?

Este certamen cambió todo el panorama del futbol mundial y a partir de mañana será otra la cara que muestre.