para dirimir y resolver conflictos entre los individuos, grupos sociales y grupos que se disputan el poder. En su monumental obra EL PRÍNCIPE resalta el principio rector de la política: IMPORTA EL FIN, NO LOS MEDIOS. Ese es el perfil estructural de la política actual. NO interesa, ni importa si es bueno o malo; simplemente, es útil y necesario…para el fin. Y se hace y San se Acabó.

La actualidad, en la esfera de la llamada política, existen muchos ejemplos de lo anterior; llenaríamos estas líneas y hasta una enciclopedia, pero no es el caso de estos   juicios; es más, extrapolando y/o recordando algunas obras literarias fáciles, accesibles, están las redondillas de la llamada Décima Musa, nuestra Sor Juana Inés de la Cruz…”Aprended, flores de mí. Lo que va del ayer al hoy. Ayer, maravilla fui; hoy, sombra mía, no soy”.

Viene esto al escenario del doctor Juan Manuel Mireles Valverde. Fundador de las llamadas autodefensas, instrumento del estado y del gobierno de Michoacán para, se dijo, contrarrestar el clima de inseguridad que se vivía en la región de la Tierra Caliente de nuestro estado. Llegó al clímax de su éxito cuando esta figura, ilegal, se amplió y reprodujo en el interior del estado y en muchos municipios de esa zona – aun efervescente y sin garantía de certeza de seguridad y de Estado de Derecho – y se prestó para que el estado mexicano y el gobierno estatal tuvieran un Caballo de Troya y enfrentar el escenario – cierto o artificial – de inseguridad, complicidad y hasta protagonismo que asolaba y aun persiste, en la Tierra Caliente y, en la administración pública, en el sector de seguridad pública, en los H. Ayuntamientos municipales y en las poblaciones chicas, median as y grandes del estado, además del contrabando minerometalúrgico.

En el momento de mayores candilejas, y grandeza, fue cuando, herramienta del Estado, llegó al Acuerdo con el comisionado federal para la seguridad y desarrollo integral del estado y él, como portavoz histórico, para desarmar a los llamados Autodefensas, revivir las Guardias-milicias rurales y ahí enlistar-incorporar, y legalizar a los elementos de esos organismos, hasta ese momento, ilegales; además, de comprometer al gobierno – Federal y estatal – para limpiar al gobierno de delincuentes y liberar a ex compañeros detenidos. La fecha límite fue el 10 de mayo pasado; como únicamente se cumplió, ni a medias, el punto de incorporación de los autodefensas como Guardias Rurales – unos 500 de 4,000 -, el doctor Juan Manuel Mireles entró en discrepancia con el gobierno – Federal y estatal -. Está detenido y trasladado a un penal federal en ¡Sonora! (¿Por qué Sonora?)

Se dijo, aunque no existe una versión oficial, que fue detenido portando armas largas, de uso reservado al Ejército Nacional y de “conformar un nuevo grupo de gente armada y de realizar una asamblea en la que invitó a los habitantes a integrarse a esa guardia”. El Doctor Mireles se dijo traicionado por el gobierno e hizo declaraciones, no refutadas: No se aceptó su enrolamiento como Guardia Rural. Se uniformaron delincuentes; No liberaron a 155 ex compañeros autodefensas; el movimiento de autodefensas seguiría operando con el fin de limpiar a Michoacán del crimen organizado, La elección pasada – de Fausto Vallejo – fue inyectada con mucho dinero ensangrentado. El movimiento de Autodefensas sigue teniendo el apoyo de 34 de los 37 municipios que se levantaron en armas desde el 24 de febrero del 2013; formaría un Consejo Ciudadano de Autodefensas; había descubierto en La Mira 3 casas llenas de armas, las que pensaba decomisar, pero expresó: No queremos balazos ni derramamiento de sangre en ningún pueblo. En Lázaro Cárdenas, hay fosas clandestinas, con al menos, 32 cuerpos, que el gobierno no ha querido investigar.

Al hacer declaraciones contra el Estado y plantear una defección, en cierta forma Juan Manuel Mireles, aunque tenga razón y sean verídicas sus afirmaciones, pasó de una ubicación a otra: de útil=necesario a indispensable a no útil=no necesario y desechable, por un lado y por el otro, como desleal y subversivo y atentar contra el Estrado mexicano.

Su suerte está echada, pues cruzó la línea del Rubicón.