Para nadie es un secreto que la economía nacional está estancada, y para algunos, en franca deflación, terminajo que se usa para no decir retroceso; por supuesto que existirán sobradas teorías y corrientes políticas que justificarán esta anómala condición económica de nuestro país; esa es una característica de los economistas: siempre tiene una salida teórica para justificar el por qué no resultaron las cosas.
En el fondo algunas de las razones es la rigidez de nuestro salario mínimo; su limitada capacidad de compra; su deterioro en el mercado económico y laboral aun antes de que inicie su periodo anual de vigencia y, finalmente, que esté “indexado” – terminajo que se usa para que suene bonito, en lugar de “atado”, a otras acciones y determinaciones para hacer cálculos y determinaciones jurídicas y/o de políticas públicas; acaso la razón fundamental es que nuestros líderes políticos y funcionarios aplican una política laboral, hacendaria, económica y salarial sujeta a los lineamientos de la política laboral económico-salarial marcada por las instituciones financieras multilaterales y que están de moda en el formato económico neoliberal.
Esta corriente económica-financiera recomienda que los países no deben tener una inflación anual superior al 4%=igual al crecimiento anual del PIB; que es sumamente riesgoso para la economía-desarrollo de los países crecer con inflación; el resultado inmediato es la devaluación, razón por la cual los salarios deben ser rígidos, inmovibles, pase, económicamente, lo que pase. Y eso es un sofisma y una teoría, como las muchas existentes y que si ofrece resultados, hasta el momento es porque todos los gobiernos neoliberales la aplican a píe juntillas y las instituciones multilaterales financieras son de matiz neoliberal y los países protagonistas en la política financiera internacional son los papás del neoliberalismo y a ellos poco les importa las desigualdades, desequilibrios económicos en la distribución de la riqueza producida, ni la alta concentración de la riqueza, por un lado y por el otro el creciente exponencial de la pobreza y de la miseria.
Es una mentira que no se puede que el salario mínimo no debe incrementarse más allá del 4%=igual al crecimiento anualizado del PIB. Igualmente, también, es un sofisma que no se crece con inflación; que no se recomienda crecer con inflación. Dos ejemplos: Barack Obama, poco después del 20 de enero, dispuso el aumento del pago de la hora de trabajo: 10.10 dólares por hora: ¡Lo subió por decreto casi un 25%! ¡Se imagina la cantidad de dinero que se generará y circulará por las vías económicas del mercado norteamericano! Así de simple: Más satisfactores circulantes, más dinero circulante y crecimiento del mercado interno, pos supuesto más dinero para el fisco; finalmente esto beneficia al Fisco, pues los Estados Unidos tiene una enorme deuda y un desequilibrio fiscal que se manifiesta cada año. Con esta medida político-económica habrá más dinero susceptible de usarse para pagar su doble deuda. Por otro lado, Evo Morales, presidente de Bolivia, el país más pobre de América, decretó incremento del salario mínimo del 20% y habrá más circulante, más productos en el mercado para el consumo del mercado interno.
Se fueron, sin miedo, por lo práctico y tendrán más dinero, producción y fortalecimiento del mercado interno y, además, dinero para la Tesorería-Hacienda=Tesoro. Así lo veremos. ¿Qué es mejor: crecer con inflación y mejoren sus clases sociales o estancamiento- concentración=desequilibrio y pobreza?























