El 1 de diciembre pasado México fue testigo de la toma de protesta del ahora presidente de México Enrique Peña Nieto y a la postre de su flamante discurso en Palacio Nacional. Sí bien existía la expectativa de las formas cómo este se emitiría, nadie imaginó el contenido, mismo que produjo sorpresa, esperanza, contagio y dudas, entre otros sentimientos.
Peña Nieto no solo se lució en su imagen, sino que su discurso fue tan sorprendente y esperanzador que, incluso, convenció al Partido de la Revolución Democrática (PRD) de firmar el “Pacto por México“.
Como reza el dicho Medioevo, Peña Nieto se ha metido en una camisa de once varas.
Al mero estilo del “marketing político”, Peña Nieto se comprometió en trece puntos totalmente medibles para cumplirlos en un corto plazo. Su oferta política es el ideal de Nación que cualquier ciudadano desea, que de lograrlo nos estaría convirtiendo en un país tan competitivo como Suiza, reconocido como uno de los más desarrollados del mundo.
Todos los mexicanos estamos a la espera de que nos explique los cómos y los cuándos y sobre todo los cuántos de las trece decisiones presidenciales. Sin embargo, como un estratega en ventas nos ha presentado un producto tan deseable, pero aún no nos da el precio y está dejando que se engolosinen los diversos sectores de la sociedad, quienes no se han mantenido alejados de las especulaciones, incluso, conformándose con que cumpla la mitad de lo expuesto.
Obviamente para comprarle la idea, a los ciudadanos nos gustaría saber cuánto nos costaría tener ese país ideal que nos propone. Es sabido que finalmente cada una de las propuestas tendrá un costo económico y en algún caso político.
Entre las propuestas está la creación de un “Programa Nacional de Prevención del Delito” y de un “Programa de Seguro de Vida para Jefas de Familia”, el cual estaría iniciando operaciones en enero de 2013. Ambos deberán reflejarse en la propuesta de Presupuesto de Egresos del 2013.
A la par en 60 días implementar una “Cruzada Nacional Contra el Hambre”.
Asimismo pretende echar andar la Ley General de Víctimas, la cual obliga al Estado a otorgar asistencia y protección a personas afectadas por la inseguridad o la violación de sus derechos humanos. Para ello el gobierno debe garantizar a las víctimas y sus familiares el pago de hasta 500 veces el salario mínimo mensual como reparación del daño causado.
Peña Nieto ha propuesto una partida presupuestal para el Ejercicio Fiscal 2013 que modifique y amplíe el “Programa 70 y Más”, el cual estará otorgando una pensión a personas mayores de 65 años, dando paso al “Sistema de Seguridad Social Universal”.
Propone que el INEGI realice un censo de escuelas, maestros y alumnos; asimismo incrementar la infraestructura carretera, ferroviaria y de puertos del país.
Todo esto, por si tuviéramos dudas, contemplado en el Paquete Económico 2013, con cero déficit presupuestal. ¿Demasiado lindo para ser verdad?
Esperamos que no sea una carta a Los Reyes Magos o una lista de buenos deseos de fin de año.
El Secretario de Hacienda ha declarado que no habrá incrementó en impuestos en 2013, pero ¿y los subsecuentes años?
Nadie puede negar que sea un proyecto ambicioso y medible a corto plazo, que no da lugar a incumplimientos maquillados. Por ello nos preguntamos ¿de dónde sacará los recursos económicos y humanos para abatir el hambre a lo largo y ancho del país, cuando existen 24 millones de mexicanos en extrema pobreza? La tasa de los adultos mayores año a año se incrementa, en la actualidad se calcula que hay poco más de 10 millones de personas arriba de los 60 años, ¿ cuál será el costo total de las pensiones mensuales?
Asimismo ¿dónde obtendrá los recursos para pagar a las víctimas de la violencia, que son muchas?; ¿recursos para la creación del “Programa de Seguro de Vida para Jefas de Familia”, donde según cifras del INEGI el 22.3% de los hogares tiene a una mujer como jefa de familia?
Sin duda Peña Nieto realmente se ha metido en una camisa de once varas, ya que las propuestas son a corto plazo y los resultados serán evidentes, que de no lograrlos perderá credibilidad durante todo el sexenio y con el mismo empuje que inició se desplomará.
Esto sin tomar en cuenta los costos políticos en decisiones como la modificación al Artículo 3 Constitucional para establecer el “Servicio Profesional de Carrera”; el derecho de acceso a la banda ancha para generar mayor competencia en telefonía, televisión y radio; la licitación de dos nuevas cadenas de televisión abierta; y el proyecto de “Ley Nacional de Responsabilidad Hacendaria y Deuda Pública”, que pondrá orden al endeudamiento de los gobiernos locales.
Ojalá que el gabinete que ha conformado este a la altura de sus expectativas y no sean rebasados por la demanda y complejidad de los objetivos.
Entre tanto los mexicanos estaremos a la expectativa de ver esa magia en las finanzas y esperando después de estos trece puntos ¿qué seguirá? Solo nos queda observar y esperar.
Enrique Peña Nieto está en el momento histórico de conservar su slogan “yo sí cumplo” o perderlo para siempre y con ello la esperanza de millones de mexicanos que han elevado su imaginación a ese país ideal y creen en la posibilidad de una verdadera transformación para México.
























