Bastante se habló del monumental fraude en el banco BANAMEX por la empresa Oceanografía y, con el encubierto desfalco o daño patrimonial a la paraestatal PEMEX; se tejió bastante hilo y se levantaron muchas burbujas que nublaron la vista de la tina y de la pileta del agua con la que se lavaría la ropa.

Se decía en todos los Medios y por todos los medios que Oceanografía había afectado el patrimonio de PEMEX; lo cierto es que a quien se lesionó fue a BANAMEX, aunque con ese montononal de dinero se haya pagado una serie de contratos – casi todos – irregulares, ya autorizados.

Los ojos se abren desmesuradamente al conocer las monstruosas cordilleras de dinero que Amado Yáñez Osuna –principal accionista de Oceanografía, de Gallos Blancos y de otro equipo de futbol de Campeche – gastó con dinero prestado de BANAMEX para financiar sus contratos con PEMEX: La gran vida con el uso de 12 mil 461 millones de pesos para utilizarlos en sus negocios caprichosos. Mostrándose que es sumamente fácil hacer negocios con dinero sucio o son muy sucios los negocios fáciles.

¿Cómo se pueden desviar-usar 12 mil millones de pesos sin una red de complicidades y corruptelas sin trapacería y sobornos? ¿Se puede robar así el dinero sin untar esa pomada a una banda de compadres del crimen? Se ha dimensionado hasta el hartazgo el nombre, pero no se ha dado en el blanco; debe hablarse sobre la red de complicidades en BANAMEX Y en PEMEX. Es realmente extraño que se le hubieran autorizado los préstamos sin una garantía y/o sin una red delictiva administrativa en varios niveles de la empresa bancaria y de la paraestatal – aunque a ésta no le importaba el origen del dinero con el cual Oceanografía trabajaría…

Ahora, Amado Núñez Osuna – quien enfrenta bajo fianza el proceso en su contra – ya habló sobre este caso, se lava -poncianamente -las manos y señala: Se dijo inocente y que desatendió la empresa que fundó su padre; hay culpables del desfalco: Martín Díaz Álvarez, sobrino del exsecretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz; la contralora de la empresa, Zaidel Terán y los abogados del despacho que llevaban los asuntos jurídicos, White&Case, Vicente Corta, expresidente de la Comisión Nacional del Sistema del Ahorro para el Retiro – CONSAR – y Raúl Fernández Briseño, socio del bufete. Según Yáñez Osuna, son ellos quienes deben ir a la cárcel.

Con estos nombres en las dos administraciones Federales panistas, ninguna administración financiera le iba a negar los créditos solicitados, fueran del monto que fueran. El tío de Martín Díaz Álvarez, Francisco Gil Díaz, era el secretario de Hacienda, vice gobernador del Banco de México.

Ahora las preguntas son ¿Cómo lo resolverán? ¿Quiénes irán a la cárcel? ¿Y las monumentales montañas del dinero sucio dónde están? ¿Y la red de corruptelas para quebrantar la ley seguirá impunemente?