A proposito de las discusiones que en diversos medios y redes sociales se dan sobre el maltrato animal y en general sobre la legalidad o la mera existencia de espectáculos violentos, sangrientos y asociados con la muerte como son el toreo, las peleas de perros y otros; recordé haber leído algunos artículos donde se mencionaba el denominado “cerebro de reptil”, concepto que vale la pena repasar, así sea de una manera muy superficial al no ser esto un escrito destinado a médicos.

Algunos datos básicos: Nuestro sistema nervioso central alberga, para fines didácticos, tres cerebros Por orden de aparición en la historia evolutiva, esos cerebros son; primero el reptiliano (reptiles), a continuación el límbico (mamíferos primitivos) y por último el neocórtex (mamíferos evolucionados o superiores).

La parte de nuestro cerebro que es más primitiva es el hoy llamado cerebro básico, instintivo, reptiliano o paleoencéfalo. Esta parte del cerebro está formada por los ganglios basales, el tallo cerebral y el sistema reticular.

Alojado en el tronco cerebral, es la parte más antigua del cerebro Se encuentra presente primordialmente en los reptiles; especies animales con el menor desarrollo del cerebro. El suyo, está diseñado para manejar la supervivencia desde un sistema binario: huir o pelear, con muy poco o ningún proceso sentimental. Tiene un papel muy importante en el control de la vida instintiva. Este cerebro no está en capacidad de pensar, ni de sentir; su función es la de actuar, cuando el organismo así lo demanda. Es un cerebro funcional, territorial, responsable de conservar la vida y capaz de cometer las mayores atrocidades.

Nos sitúa en el puro presente, sin pasado y sin futuro y por tanto es incapaz de aprender o anticipar. No piensa ni siente emociones, es pura impulsividad. Carece de sentimientos de culpa. Por decirlo de alguna forma rápida en este primer cerebro es una herencia de los períodos cavernarios, donde la supervivencia era lo esencial y lleva al ser humano a comportarse como lo haría un animal salvaje.

Límbico o Mesoencéfalo
Este cerebro se empieza a desarrollar incipientemente en las aves y totalmente en los mamíferos. El mesoencéfalo o cerebro mamífero, dotado de un sistema límbico, permite al mamífero un desarrollo sentimental y es lo que les permite establecer relaciones de mayor fidelidad que los reptiles.

El Sistema Límbico está asociado a la capacidad de sentir y desear. Está constituido por varias estructuras: En este sistema se dan procesos emocionales y estados de calidez, amor, gozo, depresión, compasión ternura odio, etc.

Neocórtex o Telencéfalo
Los mamíferos modernos, los primates, y algunos cetáceos tienen un cerebro mucho más desarrollado, por lo cual, además de los sentimientos, manejan un proceso de mayor entendimiento, que está directamente relacionado con el desarrollo de la corteza cerebral, donde se encuentra uno de los mayores desarrollos del cerebro dentro de la escala animal. A mayor desarrollo de la corteza cerebral en las especies de primates, mayor desarrollo social y sociedades más complejas y organizadas.

Los Humanos poseen un cerebro mucho más especializado que los primates, por lo cual, además de sentimientos, manejan un proceso racional de entendimiento y de análisis superior al de todos los demás mamíferos, directamente relacionado con las partes más especializadas del telencéfalo, específicamente su región frontal, que les permite adquirir conocimientos, desarrollar sociedades, culturas y tecnologías.

El Sistema Neocortical es el lugar donde se llevan a efecto los procesos intelectuales superiores y los procesos que requieren generación o resolución de problemas, análisis y síntesis de información, del uso del razonamiento analógico y del pensamiento crítico y creativo.

La neocorteza representa la adquisición de conciencia y se desarrolló a través de la práctica del lenguaje. Las tareas no sensoriales se realizan en los lóbulos frontales. Con el los humanos comenzaron a desarrollar progresivamente la capacidad de anticipar, planificar y visualizar, de poner el futuro posible en el presente.

Concluyo, este tercer cerebro, es el que permite el razonamiento.

Curiosamente, estos “tres cerebros” interactúan continuamente entre si, aunque en ocasiones uno de ellos predomina sobre los otros. En el caso de los aficionados a espectáculos sangrientos, violentos, donde la muerte se encuentra ominosamente presente, y que disfrutan con el dolor de un ser vivo, es fácil saber cuál de los tres cerebros es el que predomina en ellos.