Dice el aforismo o el dicho “CADA QUIEN TIENE LO QUE SE MERECE” Y/o “TENEMOS LOS 0GOBIERNOS QUE NOS MERECEMOS”. Viene esto a cuento por el perfil profesional-escolar de los integrantes del poder Legislativo del H. Congreso de la Unión. La Cámara baja – la de Diputados – funciona con casi el 15% de sus legisladores de un nivel académico y profesional mínimo, escaso que apenas alcanza la primaria, secundaria, preparatoria o, si acaso. Alguna otra carrera técnica o comercial; lo irónico es que a diputados con mínimo conocimiento profesional de cuestiones específicas y delicadas votaron las reformas en telecomunicaciones, en comisiones; unos destriparon en sus carreras; otros tienen cursos comerciales y sólo dos, únicamente educación primaria; un líder sindical y técnico en locución están en la comisión de radio y Televisión; cinco, solamente la secundaria, 10, acreditan la preparatoria, 14, presentan documentos de carreras técnicas comerciales y 18 aun no terminan su carrera; de los 40 dirigentes en esa Cámara, 13 son líderes sindicales e integran comisiones claves para las reformas energéticas y de telecomunicaciones con un nivel de estudio de carreras técnicas e ingenierías truncas o inacabadas (62 legisladores); ahí están cuatro exgobernadores y una ex secretaria de Estado para compartir conocimientos y experiencias.

El cuadro sería de la forma siguiente: 2, primaria; 5, secundaria, 10, preparatoria, 23 ingenieros, 8 médicos, 225 licenciados; 14 posgrados, 117 maestrías; 24 doctorados y 72 carreras truncas, destripadas en ingeniería y alguna licenciatura.

En el Senado de la República, sus integrantes presumen una mayor preparación académica, aunque el 10% de sus integrantes cuenta apenas con una formación mínima e irregular; 9 son Doctores de grado académico; 42 con Maestría y 66 Licenciados; 10 exgobernadores, un ex regente del D. F.; 5 ex secretarios de Estado y 111, de los 128, con experiencia legislativa en todos los niveles de gobierno y en cargos de la administración pública; sin embargo, está un senador con apenas educación primaria; otro, con secundaria; tres con preparatoria – incluido uno de los vicepresidentes de la Cámara; cinco sólo con carrera técnica después de la secundaria y cuatro aparecen con carreras truncas; curiosamente uno de los coordinadores parlamentarios tampoco es titulado, ni sabe hasta qué semestre llegó en su carrera de licenciado en Derecho.

El cuadro profesiográfico-escolar es el siguiente: 1, con primaria; 1. Con secundaria; 3, con preparatoria, 66 licenciados, 42 con Maestrías; 9, con Doctorado y 6, con carreras truncas.

Curiosamente, una diputada con estudios de secretaria administrativa decide y vota por los ciudadanos en comisiones de Relaciones Exteriores y Transportes; una licenciada en Enfermería es secretaria en la comisión de Hacienda; un licenciado en Artes Plásticas decide por los ciudadanos en temas de Seguridad Pública, deporte y desarrollo metropolitano; el presidente de la Comisión Especial de Minería no cuenta con currículo y sólo se le conoce por dormirse en su curul.

Finalmente, como se vota en bloque partidista. ¿Contará esto?