La memoria no es precisamente la más confiable de las características de un pueblo que, de paso, lee poco. Es probable que si preguntamos a un grupo de personas con edad promedio de digamos, 30 años, casi con seguridad el 80% no podrá decirnos quien fue Manuel Buendía. En cambio, al senador Bartlett es probable que un buen numero de personas tenga noticias de el, y si el encuestado rebasa los 40 años el apellido Bartlett lo asociará indefectiblemente a la famosa “caída del sistema” en las controvertidas elecciones de 1988 que nos impusieron a Carlos Salinas.

Pero, ¿quien fue Manuel Buendia? Recordemos algunos detalles. Manuel Buendia, el más famoso columnista político del diario Excélsior, asesinado la tarde del 30 de mayo de 1984, en calles de la colonia Juárez por un sicario de la extinta Dirección Federal de Seguridad. Su asesinato ocurrió cuando investigaba las relaciones del narcotráfico con el Gobierno, la policía política y el ejército. Temas incómodamente vigentes tanto entonces como ahora.

La investigación del asesinato se encargó al entonces Jefe de la Dirección Federal de Seguridad, el tenebroso Zorrilla. Su investigación enredó todo, perdió pruebas y no arrojo conclusiones. Igual pasó con la investigación encargada posteriormente al un “Fiscal Especial” Lic. Miguel Angel García D. Las conclusiones del fiscal pecaron del mismo defecto: eludir cualquier declaración ministerial de los superiores jerárquicos de Zorrilla, con el argumento de que operaba al margen de cualquier dependencia. Sin embargo, sabemos que oficialmente Zorrilla dependía de Bartlett Díaz y de Miguel De la Madrid

En medio del escándalo que originó el caso Camarena, el Gobierno de los EUA reveló datos sobre las relaciones de la policía política con el narco. En la investigación se determinó que altos jefes del narco como Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca “Don Neto” y Miguel Angel Felix Gallardo tenían en su poder credenciales de la Federal de Seguridad firmadas por el secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz. Un comandante de la Judicial Federal identificó Caro Quintero pero lo dejó en libertad porque enseñó una credencial de la DFS con su foto.

Tan dañada quedó la DFS con todo esto que De la Madrid decidió desaparecerla, substituyéndola por el DISEN, que bajo Salinas evolucionó al actual CISEN.

Manuel Bartlett jr, poblano y medio tabasqueño, heredó la necedad y agresividad de su padre, Manuel Bartlett Bautista, ex gobernador de Tabasco, quien reprimió una manifestación en su contra con el resultado de un muerto y varios heridos. El entonces oficial mayor de la secretaría de Gobernación, Gustavo Díaz Ordaz por órdenes de presidente Ruiz Cortines se encargó de defenestrarlo.

Desde sus estudios en Francia en los 60s, Bartlett se contaminó de las ideologías fundamentalistas que en esa época estaban en boga, donde el Estado es dueño absoluto de la generación, transmisión y distribución de la energía eléctrica; ideologías que actualmente se encuentran en la basura, pues esa visión ahora solo la sostiene Corea del Norte, pues incluso China, la economía en crecimiento con más consumo de electricidad, necesitará en las próximas décadas 2,000 billones de dólares de inversión privada y pública en ese sector. En un reporte del Financial Times de Londres, se informa que el sector energético mundial necesitará de inversionistas privados y del gobierno 10 mil billones de dólares en los próximos 30 años.

Pero este emisario del más tenebroso pasado priísta quiere convencernos ahora que es el salvador de la Patria. Con esta estrategia, que en su momento ha involucrado al mismo Cuauhtémoc Cárdenas, el poblano quiere borrar varias manchas de su carrera política: La “caída del sistema”, la muerte del agente de la DEA, Enrique Camarena, y el asesinato de Manuel Buendia. Eso sin hablar de su participación en el megafraude de Chihuahua al imponer a Baeza, sus graves amenazas al entonces director de Proceso Julio Scherer y el papel jugado en la hasta ahora misteriosa muerte del ex gobernador yucateco Loret de Mola.

Está consignado en varios medios que el siniestro ex secretario de Gobernación ha gastado una fortuna en abogados para limpiar su imagen. Pero para cualquiera medianamente informado, su imagen no mejorará así la enchapen en oro. Para muchos de nosotros, es y seguirá siendo uno de los representantes de lo peor del priísmo, verdadero monumento viviente a la intolerancia, la cerrazón, y la prepotencia.

Sinceramente no espero que pague lo que hizo, solo deseo que ya no haga mas daño al País.

Alejandro Vázquez Cárdenas
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