El presidente está preocupado: no se aprueba, como quiere, su reforma fiscal e insiste en que no quiere otra guerra entre fracciones parlamentarias a causa de la deuda externa, la mayor del mundo. Hablamos, claro, de Barack Obama, al frente de la mayor potencia militar y otrora económica de todos los tiempos. No saben cómo salir del atolladero, creado artificialmente por los especuladores, mientras la Unión Europea, con Ángela –Maléfica- Merkel en condición de encabezar el III Reich sin necesidad de iniciar la andadura de las invasiones, como las de Austria y Polonia que desataron la II Guerra Mundial, se debate en seguir aplicando “reajustes” financieros a costa de dejar en la calle a millones de trabajadores; esto es, sin el menor sentido de justicia colectiva ni la más mínima moral social.
Total, debe pensar la señora y el jefe de la Casa Blanca, si comen poco los menesterosos del tercer mundo, que ya no coman nada y cambien el pan –alimenticio- con pura harina integral siguiendo la línea de los pasteles de María Antonieta. ¡Cómo se parecen siempre los autócratas y cuántos pretenden mandar sobre los demás con decisiones unilaterales! Y en esta odisea hay quienes pretenden justificar los gobiernos de derecha aduciendo, claro, que dejaron 162 mil millones de dólares de reservas monetarias –parte de ellas en oro guardado en las bóvedas de los Estados Unidos por lo que es cuestionable su posesión-, como dinero ocioso para respaldo de los grandes acreedores y garantía para signar… nuevas líneas de financiamiento que, al corto plazo, nos asfixiarán sin remedio. Tal fue el proyecto neoliberal, además, trazado desde el sexenio del “gran simulador”, Ernesto Zedillo y continuaron los Fox, ella y él naturalmente, y el miserable alcohólico que le sucedió. No habrá justicia plena mientras calderón –minúscula- sonría al sentirse blindado en las aulas de Harvard.
Al otro lado del inmenso mar océano, tantas veces cruzado por aire y mar por este columnista –aventuras algunas de ellas poco felices, sobre todo una en especial que sufrí en uno de los cruceros que van por Groenlandia, la inmensa isla perteneciente a los feudales daneses-, el presidente del gobierno español extrema sus “recortes”, cada vez con saldos más indignantes y respuestas callejeras que se van convirtiendo en incontrolables, sobre todo en Madrid y la esposada Barcelona, cuna de buena parte de los manipuladores tuertos y descastados, y alega que con eso, esto es con la desocupación de uno de cuatro españoles económicamente activos, pondrá enderezar la nave que dejó al garete la infecunda administración “socialista” de José Luis Rodríguez Zapatero, indefendible.
¿Será así? Pensemos un poquito más allá de las narices de los eternos incondicionales listos a justificar cuanto hacen sus iconos sin importar cuadraturas partidistas. De una manera u otra, Rodríguez Zapatero se hundió porque mantuvo sus políticas sociales más allá de los imperativos de la Unión destinados a reforzar el conjunto, apoyando a los grandes consorcios, sin deudas ni déficits presupuestarios destinados a sostener el andamiaje de la estabilidad. Fue ineficiente, sí, pero no injusto aunque ahora sea colgado de la viga como lo hicieron con Mussolini en Italia. Marcó un antes y después mientras su país se debate en una suerte de nueva “guerra carlista” con la monarquía maloliente y un parlamentarismo que se está convirtiendo en tribal… como en México.
Para el caso, México ha librado las crisis cercanas, no así las secuelas de aquellos infecundos atropellos de 1982 y 1995, bajo mandatos de priístas irresponsables que urgieron a la mudanza de políticos para que nos sitiaran los deleznables economistas neoliberales al servicio, de hinojos además, del Fondo Monetario Internacional. Fíjense los tuertos en esta aseveración: el modelo impuesto a Zedillo es el mismo que siguieron los Fox y calderón –minúscula- por lo que ni siquiera las administraciones derechistas pueden alzarse el cuello con la pretendida estabilidad bajo la lupa empañada de las reservas internacionales que hacen las veces, siglo y medio después, de los “bienes de manos muertas” que las Leyes de Reforma juaristas pusieron a funcionar y producir en desdoro de un clero que todavía no perdona al Benemérito aquella “afrenta” eminentemente justa.
Y seguimos. Debemos optar, ahora, entre la infraestructura y el ahorro excesivo que tiende a la paralización en bien de quienes pretenden crecer hacia México, con una injerencia deleznable en nuestros asuntos, para anular toda posibilidad de competitividad justa en nuestro mercado, segregando a los productores mexicanos cuyos insumos suben mientras se abaratan los precios finales desde el norte aprovechando la mano de obra barata de los compatriotas desesperados, llamados ilegales allá, y cuyos remanentes –las famosas remesas- van en detrimento al tiempo que crece la tensión en el campo. Es doloroso decirlo: sin los envíos desde Estados Unidos, la paz social en nuestro país hace tiempo se hubiera venido abajo; a tal punto es nuestra dolorosa dependencia… y esto no fue siquiera un tema a tratar a lo largo de doce años de improductividad y parálisis. Siquiera, antes, los gobiernos priístas, pese al elevado nivel de corrupción, supieron mantener ciertos equilibrios aunque luego los usaran con fines electorales; en el pasado reciente, el del panismo, fue mayor la corrupción y el nepotismo –males ancestrales, por desgracia-, y nula la defensa de los derechos sociales; y en esto sí se marca una diferencia notoria.
Pese a todo, tenemos escapatoria aunque abunda el cinismo en los cuadros políticos. Por ejemplo, la derecha no dijo nada cuando el presidente Peña Nieto mencionó, entre una de sus trece “decisiones” –el algoritmo puede resultar fatídico a los supersticiosos-, la renovación del transporte de pasajeros instalando vías rápidas desde el centro hacia el occidente del país y en el sureste. ¿Olvidaron, acaso, el berrinche de los “foxistas”, ahora muy calladitos en busca de candilejas sobre el cadáver político de calderón –minúscula-, cuando López Obrador mencionó la posibilidad de construir un tren rápido entre el Distrito Federal y Guadalajara? Le dijeron que era inviable, incosteable, qué de dónde sacaría los recursos para tamaña inversión… exactamente lo contrario a la postura adoptada hoy. El cinismo y la amnesia como guías sólo pueden utilizarse cuando los pueblos olvidan pronto y se vuelven odiosamente manipulables. ¿Así somos los mexicanos?
De igual manera, la derecha se condujo, en el gobierno, sin capacidad operativa. Es lo que, al parecer, pretende recuperar Peña aun cuando es imposible todavía cuantificar los daños. Pero, pese a todo ello, en el PAN tienen una virtud: hay muchos avergonzados listos a retomar sus antiguas causas democráticas, convencidos de que sus mandatarios fallaron y sólo pueden justificarse por una estabilidad financiera, siempre artificial, legado de los neoliberales priístas predecesores. No hubo modificación alguna, salvo la de trocar la voz en pro del cambio por un continuismo oficioso y degradante…que, por desgracia, todavía no termina ni parece en vías de extinción con secretarios de Hacienda y Economía surgidos del apoyo incondicional y no de sus virtudes en el renglón. Me temo que no han aprendido las dolorosas lecciones del pasado cercano, mientras felipe –minúscula-, el del último episodio presidencialista, encuentra refugio entre los anglosajones a los que sirvió, igualito que su mentor soterrado, Ernesto Zedillo.
En estos términos no hubo seguidor priísta –del viejo régimen si se quiere llamar así-, más obcecado que calderón –minúscula- ni más marrullero que Fox. (Y a éste no le nombro en minúsculas porque, al fin y al cabo, ninguna impugnación de importancia tuvo su asunción en 2000 pese a terminar con una “dictadura casi perfecta”; este mérito, sin duda alguna, compensa en parte).
Debate
En los Estados Unidos, allá en el norte, honran hasta sus presidentes más grises y hasta quienes fueron obligados a renunciar, como Nixon –el mayor de los políticos de su época que no pudo sortear los golpes bajos del espionaje y la evasión fiscal de años muy anteriores-, para preservar al establishment. No juzgan los horrores sino su supuesto “patriotismo” que surge de una idea xenófoba del mismo: América para los americanos, entendida la primera como todo el continente y los segundos sólo ellos. Los fuertes imponen sus interpretaciones como les viene su soberana gana.
Por desgracia, los gobernantes mexicanos salen siempre muy mal con dos excepciones: el general Lázaro Cárdenas del Río y el abogado Adolfo López Mateos –pese a las tendencias represivas de éste sobre maestros y médicos-, quienes mantuvieron buen nivel de popularidad hasta sus respectivos finiquitos aunque el Tata aprendió a ser ex presidente cuando el segundo le leyó la cartilla luego de los excesos retóricos con dedicatoria a los “barbudos” de Sierra Maestra que habían sacado a empellones al vicioso dictador cubano, Fulgencio Batista. Don Adolfo llamó al gran general y le dijo que se había aparecido en Palacio el fantasma de Plutarco Elías Calles como señalando la ruta del exilio si no calmaba sus ansias socialistas el ex mandatario michoacano. Y, por supuesto, a partir de entonces fue mucho más discreto aun cuando rechazara, siempre, la credencial de priísta que forzadamente pretendían que aceptara y devolvió con los mismos mensajeros.
No todo ha sido arar sobre el mar, aunque las tormentas no cesan. Ahora, Peña Nieto es asemejado con Salinas –por cuanto éste encarceló a “La Quina” y desmanteló el cacicazgo petrolero lo que no estuvo tan mal salvo por los métodos autoritarios-, ante la inminencia del fin de la “maestra” como líder eterna del gremio magisterial. Si logra tal, como primera de sus cartas credenciales, hasta los panistas reacios tendrían que aplaudir… olvidando que ella fue quien le alzó la mano a calderón –minúscula- antes del dictamen del contaminado TRIFE que justificó el fraude comicial evidente por las intervenciones de la Presidencia y de los empresarios acosados. Recordemos la historia, amigos lectores, para no perder la perspectiva. Yo tampoco olvida cuanto viví en carne propia –el asesinato de mi padre-, a manos de priístas que hoy figuran como consejeros de López Obrador.
La Anécdota
Breve y a la cabeza, para no abusar del espacio. Dicen que calderón –minúscula- se fue a Harvard para impartir conferencias en la escuela John F. Kennedy por donde dicen pasó en su juventud. La realidad, según las malas lenguas, es otra:
–Se equivocaron los redactores: no se fue a Harvard sino a Har-bar. Cómo le gusta tanto los olores y sabores etílicos no pudo resistirse.
Ustedes dirán.
























