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Antes que nada, ¿Qué es el periodismo panfletario?, en pocas palabras lo podemos definir como aquel que no necesita verificar los hechos que expone, simplemente le basta con tomar una acusación o un hecho cualquiera, sin tomarse la molestia de corroborarla, o bien la publica sencillamente por que  resulta conveniente a su línea editorial. Si el  hecho que se denuncia es falso, ese no es su problema, la cosa es publicar lo que su público desea leer.

Según los especialistas en periodismo, un panfleto es un escrito o libelo breve, generalmente agresivo o difamatorio. Por extensión se emplea para escritos de propaganda política, estén estos en un periódico, o revista,  y su  estilo característico, agresivo, provocador, descalificador e incendiario recibe el nombre de “panfletario”.

Ahora bien, el Relativismo es todo sistema de pensamiento que afirma que no existen verdades universalmente válidas, ya que toda afirmación depende de condiciones o contextos de la persona o grupo que la afirma.

Y ¿qué tiene que ver el relativismo con el mal periodismo? Veamos, en México el periodismo que normalmente se practica, a grandes rasgos, puede dividirse en periodismo de reporteo y periodismo de opinión analítica. El primero se limita a simplemente a informar, y  hacerlo lo más objetivamente posible. El segundo va mas allá de la noticia, pues pretende influir y orientar la opinión de los lectores, aquí importa, y mucho, el fondo y la forma.

En el periodismo mexicano actual encontramos de todo, desde el periodismo serio, honesto, que invariablemente busca confirmar una noticia antes de publicarla, hasta el periodismo panfletario que por su falta de rigor periodístico raya en lo criminal.

Este periodismo panfletario, que también podríamos llamarlo “periodismo faccioso” es más frecuente de lo que nos imaginamos. Ejemplos tenemos muchos, los más notorios y nocivos son un diario de circulación nacional, autentica “hoja parroquial” de una corriente política, y una revista semanal, señalada, sin que consten datos, de ser financiada con dinero de origen no precisamente  muy claro.

Ellos recurren reiteradamente al argumento de “libertad de prensa”,  no para informar, sino para  calumniar a quienes no piensan como ellos. Periodismo que cierra los ojos ante la corrupción y contradicciones de sus correligionarios y patrocinadores. Periodismo que falsea, encubre, sesga, matiza, o de plano miente si así le resulta conveniente. Periodismo, en fin, que no informa y sólo contribuye a la polarización de la sociedad.

Muchos políticos, en especial  algunos de la autodenominada “izquierda”  han adquirido gran maestría en el arte del relativismo creando “realidades alternas”, induciendo a las masas a una fantasía aparentemente razonada.

Goebbels, Ministro de Propaganda del III Reich, sabía como nadie de relativismos morales. Resumo a continuación algunos de sus principios doctrinales para que Ud. culto lector, los contraste.

1. – Principio de simplificación y del enemigo único: Individualizar al adversario (“La mafia del poder”).

2. – Principio de la exageración y desfiguración: Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave. (Tarea del periodismo panfletario)

3. – Principio de la vulgarización: “Toda propaganda ha de ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida”.  La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa

4. – Principio de orquestación: “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, siempre convergiendo sobre el mismo concepto.”. De aquí viene la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”  

5. – Principio de la verosimilitud: Construir mentiras a partir de fuentes diversas, a través de información fragmentaria (Los detenidos en las protestas del 1 de diciembre son inocentes)

6. – Principio de la transfusión: Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios:  “La presidencia no se compra”, “La patria no se vende, la patria se defiende”

7. – Principio de la unanimidad: Hacer creer que piensan “como todo el mundo”, Fabricar una falsa impresión de unanimidad.

El fin último del periodismo faccioso es engañar al ciudadano y criminalizar al adversario. Y es tarea de cada lector detectar a estos profesionales del odio, maestros de la mentira y la desinformación, aviesos servidores de un periodismo que avala y justifica  la violencia. ¿Tiene Ud. inteligente lector, alguno a la vista, o a la mano?