Los embajadores nombrados por la derecha y sus respectivos cónsules tienen algunas cosas en común:
1.- No les importa el destino de sus connacionales en el exterior; y toman cualquier pretexto para evadir sus responsabilidades directas, sobre todo en los casos en los que nuestros compatriotas se ven acosados –sea justa o injustamente, las más- por las policías del exterior con metodologías más duras y sin otorgar derechos a los detenidos, como, por ejemplo, la importante comunicación con, al menos, alguna persona de su confianza destinada a operar la contratación de un abogado.
2.- Reaccionan con tardanza tal que cuando se enteran de los desaguisados, las víctimas mexicanas tienen un estatus distinto del que tenían cuando fueron aprehendidos y resulta mucho más compleja la intervención diplomática o resulta inútil por extemporánea. La burocracia alcanza en estos espacios –suelo mexicano, por cierto-, su más alto nivel para desconsuelo de quienes requieren el oxígeno de la libertad contra los atropellos xenófobos, cada vez más constantes y humillantes.
3.- No trabajan para equilibrarse respecto a otras representaciones. Por ejemplo: sólo México no tiene capacidad para homologar el uso de licencias de manejo porque tal facultad corresponde a las treinta y una entidades, además del Distrito Federal que emitió documento “permanentes”, porque sería inviable signar treinta y dos convenios internacionales al respecto. He propuesto, hasta el cansancio, que para casos como éste pueda expedirse un documento federal que sirva para los fines respectivos en el extranjero y no sea motivo de escarnio o burla en determinadas naciones en donde los conductores son vistos como presuntos delincuentes armados con las carrocerías de sus vehículos.
4.- La inexperiencia de los embajadores de corte “político”, esto es no los de carrera por lo general segregados por los compromisos cupulares y los compadrazgos aviesos –también por las conveniencias circunstanciales de un Ejecutivo premiador de sus cruzados especializados en tareas sucias, como en el caso de Francisco Ramírez Acuña, avecindado en España para no lograr absolutamente nada durante su gestión, únicamente para cumplir con éste luego de su fugaz paso por la Secretaría de Gobernación y su actuación en el Legislativo impregnada de consignas desde Los Pinos. Vamos, le perdonaron por sus torpezas operativas en Bucareli para ser llevado a Madrid con los honores de una representación que, de ninguna manera, merecía; ni siquiera conocía la historia, menos la geografía del ibérico país.
5.- Para colmo, el personal se anquilosa. Dura más que los embajadores que van y vienen y, con ello, vician su estancia con una interminable serie de conveniencias y negocios laterales, suficientes para ahorrar íntegros sus estipendios oficiales cual si se tratase de una suerte de seguro para vivir del presupuesto el resto de sus vidas. Intolerable. Además, se dan la gran vida, comen en los mejores restaurantes, se reúnen entre ellos para justificar el rubro de “gastos de representación”y no cesan en solicitar, cada que pueden más y más privilegios.
En realidad, el proceso de desgaste comenzó en tiempos del simulador Ernesto Zedillo cuando dos cancilleres ocuparon el sexenio: José Ángel Gurría Treviño –hoy al frente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD) cargo desde el cual corrió presuroso a España para ofrecerle cuanto estaba a su alcance, en evidente cumplimiento de complicidades anteriores-, a quien llamé en su momento “el ángel de la dependencia”; y Rosario Green Macías, quien despertó esperanzas por sus buenas calificaciones en la ONU como asesora de Brutos Brutos-Ghali, y luego no supo como actuar ante los frecuentes dislates de su jefe, el mandatario federal, quien optó por reducir consulados y ahorrar en materia de política exterior dejando todo en manos de los operadores yanquis.
De hcho, podemos ir un poquito atrás, tras la designación de Luis Donaldo Colosio como candidato del PRI –luego sería el cordero habitual de los sacrificios a Huitzilopoztli-, en noviembre de 1993, cuando las pataletas infantiles de Manuel Camacho Solís –hoy asesor de Andrés Manuel el deslenguado que no se atreve a acusar a sus supuestos difamadores pero sí al presidente de la República, una distorsión escandalosa-, le hicieron renunciar a la jefatura del gobierno defeño para situarse como Canciller en sustitución del adaptable Fernando Solana Morales quien ganó, a cambio, un escaño en el Senado en donde se diseminó por completo. Por supuesto, en ese plan de chantajista, duró sólo diciembre y diez días de 1994, el año de la barbarie, cuando fue designado coordinador para la paz en Chiapas. Por cierto, pese a la fugacidad de su paso por Relaciones Exteriores, Camacho signó el Tratado de Libre Comercio respaldando así el proyecto continuista de Carlos Salinas. ¿Podemos concederle, a dieciocho años de distancia, alguna autoridad moral para señalar al salinato como un engendro de mafias? De ser así, él fue uno de los principales operadores de las mismas.
La descomposición total llegó con la alternancia y el arribo del truculento Jorge Castañeda Gutman a la Chancillería. Entenado de Elba Esther lo mismo se dijo aprendiz de guerrillero –cuando su padre lo llevó con él a Cuba-, que “digno”contrapeso del poder estadounidense durante los incidentes de Monterrey que ocasionaron la abrupta salida del cubano Fidel Castro de la cumbre de preside4ntes en realidad gobernada por George Bush junior. Con él, sin duda, llegó el desastre que nunca pudo ser corregido, perdiéndose el liderazgo latinoamericano y, en los hechos, cancelándose la Doctrina Estrada por la cual México siempre abogaba por la autodeterminación de los pueblos. El seductor funcionario optó por privilegiar sus instintos masculinos durante un largo, complejo, escandaloso y costoso romance con Adela Micha, la informadora de Televisa con vínculos igualmente sospechosos con el chiapaneco perverso, Pablo Salazar Mendiguchía, ahora con libertad provisional bajo fianza por efecto de una verdadera aberración jurídica. Ellos se juntan y se vuelven hermanos de leche…de la gran loba Elba Esther.
Durante el gobierno de facto de calderón –minúscula-, Patricia Espinosa Cantellano, siguiendo la moda de las mujeres con mando en las Cancillerías, no hizo otra cosa que acercarse a las primeras damas estadounidenses, en concreto con Michael Obama, a quien muchos la observan como una señora en toda la extensión, con el propósito de hacer de la dependencia un arma definitoria para nuestras políticas. Esto es: no guerrear jamás con los intereses de la gran potencia económica y militar de nuestra era, apostando siempre con ella para lavar la “afrenta”de no haber concurrido a la invasión de Irak –único rasgo de dignidad de la administración de los Fox-, que nos colocó al filo de los “enemigos”de Bush con sus consiguientes costos financieros en detrimento de los grandes consorcios nacionales, apurados porque se diera un humillante “armisticio”con Vicente buscándole la cara a George para pedirle perdón. Lamentable.
Fue calderón –minúscula- quien más devastó la política exterior bajo el supuesto de corresponder a los auxilios soterrados de los Estados Unidos en pro de la guerra contra los narcos, absolutamente irredituable: no disminuyeron las “exportaciones”de drogas al gran mercado de consumo del norte pese al reguero de sangre de 83 mil cadáveres –amén de otros veinte mil “desaparecidos”aún sin registro-. Los saldos son, sencillamente, criminales, genocidas. ¿Y la justicia prometida?
Mirador
Es España, por razones de estrategia basada en la reconquista económica, una nación clave para el futuro. De la capacidad para operar con el gobierno derechista de Mariano Rajoy Brey depende, sin duda, buena parte de nuestro propio horizonte para paliar, con dignidad y no sometimientos lacayunos, las crisis del porvenir inmediato. Pese a ello, en la fase final del sexenio anterior, se mantuvo al deplorable Francisco Ramírez Acuña, ex gobernador de Jalisco que “destapó”al maniobrero calderón –minúscula-, sin conocimientos mínimos de la política exterior respecto a un país clave. Bueno, durante su paso, no fueron pocas las arbitrariedades contra mexicanos entre quienes nos siguen viendo por encima del hombre creyeron que nos “conquistaron”y sin detenerse en una verdad irrefutable: pasaron sobre el imperio azteca y los pueblos prehispánicos, no por encima de México que surgió, precisamente, del mestizaje, en 1821…por lo cual debemos negar siempre la perorata esa de una colonia que nada tiene que ver con doscientos años de vida soberana.
Hace unas semanas pude constatarlo. Un mexicano fue arbitrariamente detenido por una falsa denuncia de una señora española; lo aislaron y sólo tuvo derecho a que se hiciera una llamada, sin ponerse él en la línea, a un teléfono español; exigió la intervención de su consulado y las “primermundistas”guardias civiles, tan tercos como los del medioevo, le dijeron que sólo avisarían de la aprehensión sin que existiera, insisto, causa firma de la acusación. Por la noche, al fin, se presentó un abogado y dijo que hablaría con el embajador quien ya estaba en México listo para la asunción de Peña Nieto y el consiguiente semblanteo para intentar quedarse lo que sería, sencillamente, una aberración. El abogado, entonces, dialogó con el Cónsul Álvaro Castro Espinosa, uno de esos arribistas asidos al presupuesto y con escasas luces, quien le contestó, sencillamente:
–Bueno, el caso es muy simple. Nosotros tenemos plena confianza en la justicia española.
Una justicia que no averigua los hechos –como debiera hacerse en los ministerios públicos de México- para sólo entonces obsequiar la orden de aprehensión antes de meter al calabozo, con criminales de a deveras, a nuestro compatriota afrentado. Y así pasaron veintiséis horas sin la menor ocupación de la pomposa embajada mexicana que tiene fama por sus festines espléndidos en los que “El Grito”tiene preponderancia. Recuerdo que fue este columnista quien solicitó al anterior embajador, el lagunero Jorge Zermeño Infante, quien cesó sin explicación alguna apenas en 2011 luego de un papel discreto y digno, reanudar estas celebraciones… pero no haciendo ostentación de ellas con la puerta abierta de la sede diplomática para que celebraran los invitados… españoles.
El tal Álvaro Castro, reducto del fascismo, permanece en la sede mexicana en España. Es todo un ejemplo de ineptitud e insensibilidad. ¿Creer en la justicia española cuando están encendidas las alertas de la xenofobia? De ser así, ¿por qué los nativos de otras patrias tienen asistencia automática mientras los mexicanos quedan en el peor de los desamparos?¿Es ésta la aportación democrática de los falsarios gobiernos de derecha? De ser así, debiéramos observar a Álvaro Castro dentro de las filas, por ejemplo, de Ernesto Cordero, el nuevo inquisidor dl Senado. Digo, para regresar a la Edad Media o a los tiempos del nazismo.
Por las Alcobas
La soltería, los divorcios y la viudez parecen signos de los neogobernantes mexicanos. Peña ya fue viudo y ahora goza con su mediático matrimonio con “La Gaviota”vista como la primera dama “más bella”de cuantas hay en funciones. Curiosos campeonatos los nuestros; también competimos por la mujer menos fotogénica entre la Duquesa de Alba española y la Condesa de Galileo, la maestra Elba Esther, en cerrada final.
Un gobernador de enorme influencia, el mexiquense Eruviel Ávila, abiertamente explica que su soltería no es una prioridad para su gobierno; prefiere seguir solo y sus motivos tendrá. Y otro más, el recién ascendido jefe del gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera Espinosa ha sido casado dos veces, con Martha y Magnolia –con quien procreó dos hijos-, y además tiene una hija fuera de matrimonio. Hace poco se especuló sobre su noviazgo con la entonces presidenta del PRD en el Distrito Federal, Alejandra Barrales, en 2008…pero no llegaron juntos a la recta final por lo que el gobernante de la ciudad más compleja de la tierra no tiene compañera… por ahora. Le falta buscar en las embajadas siguiendo el ejemplo de su antecEsor quien encontró refugio en la de Honduras, por tercera ocasión en su existencia. Muy prolíficos en la materia nos están resultando.

























