México, es el décimo cuarto  país con más extenso territorio del mundo; es el undécimo  más poblado y con una población que llegó, en el año anterior, a los 118 millones de personas. Es pluriétnico con 62 diferentes pueblos y lenguas. La mayoría de la población indígena se encuentra prácticamente en la extrema pobreza y  la misma se extiende a casi el cuarenta y cinco porciento de la población nacional, lo que ha obligado a las autoridades nacionales, entre otros aspectos, a impulsar una campaña intensa en contra del hambre y bajo la supervisión de la Secretaría de Desarrollo social.

Aunado a este problema de pobreza extrema, se encuentra otro más grave aún, que es la perdida paulatina de la propiedad comunal y la expoliación de la misma por las mineras extranjeras, principalmente canadienses, que mantiene marginados a las diferentes etnias.  Con la extinción del ejido la gente se volvió más pobre y la concentración  de la propiedad fue a parar a  manos de los hacedores de fraccionamientos y a los grandes productores de granos.

Se suma a la problemática de la pobreza y como consecuencia lógica, la proliferación del crimen organizado y desde luego, en otro rubro, la enorme deuda del gobierno l que asciende (o rebaza ya) más  de 550 mil millones de dólares. Los estados de la República están prácticamente en quiebra y por sus condiciones de improductividad, cada día tienen mayor dificultad para cumplir con sus funciones constitucionales
No obstante que la cifra del endeudamiento señalado es enorme, al menos así lo considero, no observo ni leo noticia alguna, que nos muestre la preocupación del gobierno en su conjunto por resolver esta enorme carga y, por el contrario, veo derroches de dinero en las acciones cometidas por los tres poderes nacionales.

Un ejemplo del desperdicio de los recursos económicos, es provocado por una gansada o estulticia como lo es cambio de nombre del desacreditado Instituto Federal Electoral (el extinto IFE) al que ahora le llamamos ya “Instituto Nacional Electoral”.

La credencial de elector tendrá que ser cambiada paulatinamente y también millones de hojas impresas con las tres letras de IFE servirán como papel para ser reciclados; Habrá otras cientos de fachadas de las oficinas de este desacreditado Instituto, pues serán renovadas así  como las tarjetas de presentación de los funcionarios. también repintarán los rótulos de los vehículos oficiales y muchos otros gastos más que nos servirán de ejemplo del desperdicio de los recursos económicos públicos que se hacen infinitamente.

En el Poder Legislativo que incluye a los estados de la República en lo general, no cantan mal las rancheras, pues los legisladores se han auto aprobado una partida presupuestaria adicional a sus ya excesivas dietas, que les servirá supuestamente para “realizar trabajos de gestión”; es decir, ahora tendrán un  cantidad “extra” para comprar y regalar cemento o alguna que otra chuchería que requieran sus electores y cumplir exitosamente con ellos.

Hemos conocido a través de las informaciones oficiales de los satisfactorios salarios que los directivos de la Comisión de Salarios Mínimos detentan y que son inversamente proporcionales a los raquíticos salarios no mínimos, sino miserables estatuidos en este México de archimillonarios.

Los voluminosos emolumentos que los cuatro ex presidentes de la república tiene, dirían en mi pueblo, son una mentada de madre para todos y no solamente para los menesterosos, que por su propia condición de miseria  no se dan cuenta de la majadería de nuestros excelsos expresidentes que,  por cierto, uno de ellos, Carlos Salinas, apareció en las paginas de los diarios de circulación nacional debidamente custodiados por media docena de sus guardias personales. ¿Tanto daño hizo que requiere ser protegido?