La comunidad indígena de Angahuan, en el municipio de Uruapan, es una de las pocas que conservan la manera original de sus costumbres y lengua materna; pero también fue escenario de una tragedia que conmocionó a toda la región, hace nueve meses, fue secuestrado un niño de 5 años de edad,  a quien mantuvieron en cautiverio casi un mes, hasta que lo asfixiaron para darle muerte y su cuerpecito tirado junto a una huerta, en la carretera Las Cocinas-San Lorenzo.

El miércoles 21 de marzo del presente año, la señora Ma. natividad Gómez salió con rumbo a Moroleón a comprar ropa, dejó a su hijo Bernardino Bravo Gómez, de 5 años, con su padre J. Guadalupe Bravo Toral, quien atiende la refaccionaria Bratol, en el acceso principal de Angahuan y salida hacia la comunidad de Zacán.


Por la tarde que regresó la señora, no encontró al menor, a quien apodaban “Zury”, lo buscó y preguntó a Jesús Amado Soto, con quien estuvo jugando; entrada la noche, la población se congregó y empezaron a buscarlo en el pueblo, la zona volcánica y cerros. Nada.

Presentaron la denuncia penal y el Ministerio Público integró la averiguación 10/012-V. Días después empezaron a recibir llamadas telefónicas, los secuestradores pedían 600 mil pesos. Montaron guardia la Policía Ministerial. Nada hicieron.

El niño permaneció secuestrado y maniatado, en la casa que está enfrente de la refaccionaria; Cecilia Amado Rita habitante de dicha casa, estaba enterada de cada movimiento, había sido ella quien los privó de su libertad y aun así, les dijo a los padres que ella podría adivinar el paradero del niño mediante su “bolita mágica”.

Su ayudante Delfina Soto Soto, era quien se trasladaba a la ciudad de Zamora para realizar las llamadas telefónicas para la negociación; pasaron los días, el niño se puso enfermo, no llegaron a un acuerdo para el rescate y la policía ministerial sin pistas.

Un mes después, sacaron al menor de la casa de enfrente, lo llevaron a la población de Las Cocinas, distante unos cinco kilómetros, donde se presume lo asfixiaron, luego le pidieron al matrimonio formado por Genaro Bravo Jiménez y Ma. Guadalupe Soto Santacruz, llevaran a tirar el cuerpecito a un lugar despoblado y a cambio les pagarían 5 mil pesos.

El menor fue descubierto dentro de unas bolsas de plástico, el 20 de abril poco antes del mediodía a la altura del kilómetro 9 de la carretera estatal entre Las Cocinas y San Lorenzo. Días después fueron detenidos los cuatro implicados y llevados al Cereso donde quedaron a disposición del juzgado cuarto penal.

La casa de Cecilia Amado, frente al del niño, ha sido destruida e incendiada, al igual que una camioneta; en el total abandono y el inmueble, según el jefe de tenencia Vicente Lázaro Sosa, pasará a ser propiedad de la comunidad.

Los presuntos implicados, tras su liberación, no han regresado al pueblo, se presume que Cecilia Amado viajó al vecino país del norte donde tiene familiares, del resto, nada se sabe, dijo el jefe de tenencia.