Las calificaciones crediticas de Oceanografía por parte de Standard and Poor’s (S&P) y su posterior retiro advertían los altos riesgos que representaba la empresa, aseguró este jueves el director general y líder analítico para América Latina de la firma, Eduardo Uribe-Caraza.

Los inversionistas deben fijarse en que las empresas sean institucionales, tengan buenas prácticas de gobierno corporativo, de transparencia y revelación de información, señaló durante su participación en la Novena Cumbre Financiera Mexicana de LatinFinance.

La empresa, una de las principales contratistas de la estatal Pemex, es acusada de fraude por Banamex, quien registró un impacto de 3,177 millones de pesos en sus utilidades del cuarto trimestre de 2013 por el caso.

Oceanografía tuvo una calificación de ‘B+’, y de acuerdo con los registros de la firma, una de cada tres empresas con grado ‘B’ cae en incumplimiento después de cinco años.

“Ese es un claro indicador de que estás metiéndote en un riesgo significativo al invertir en esa compañía”, dijo

“Dos o tres años después de que la calificamos, la compañía dejó de dar información a nosotros y al mercado; la dejamos de calificar en 2010 y ahorita la compañía tiene los problemas legales que tiene”, añadió.

Lo anterior, comentó, es una alarma muy clara al mercado, al inversionista, de que tienen que buscar que las compañías sean más institucionales, tengan buenos gobiernos corporativos y, por ende, esto se traduzca en buenas prácticas financieras y en su manejo de negocios.

Uribe-Caraza indicó que cuando S&P retiró su calificación a la compañía debido a que no reveló información, las notas de la compañía eran ‘CCC’, que indican una muy alta probabilidad de incumplimiento.

Lo que más afectaba las calificaciones de Oceanografía era su alto apalancamiento financiero (mucha deuda), tenía un solo cliente que era Petróleos Mexicanos (Pemex), además de riesgos en su operación, como un número limitado de barcos, indicó el ejecutivo.

Cuando la calificadora saca un reporte, puntualizó, espera que los inversionistas tomen en cuenta estos precedentes y por lo tanto asuman el riesgo al momento de tomar un bono.