Los camoteros del Puebla le arrancaron el “puntito” al Atlante en el Andrés Quintana Roo y con ello dejaron a la deriva a los azulgranas en la lucha por no descender, tras un juego donde ninguno de los dos, en especial los equinos, mostraron verdaderas ganas por rescatar el triunfo, en cotejo que terminó 0-0 y que cerró de fea manera la jornada 8 del Clausura 2014 en la Liga MX.
Los Potros no consiguen salir del marasmo futbolístico y de resultados en que viven. Ni Pablo Marini ha podido hacer mucho por ellos y en este caso, Rubén Omar Romano supo aprovecharlo.
Al final, este encuentro no dejó nada, sólo pura decepción en el ánimo de los fieles seguidores atlantistas, y sí un poco más de dividendos para la escuadra visitante que para la local, que sigue pasando un suplicio que parece interminable cuando ha transcurrido la primera mitad del torneo.
El villano: Pablo Marini, quien es cierto, ha tenido poco plantel para afrontar la problemática del descenso, pero a los jugadores con que cuenta no ha sabido cómo encausarlos y ha carecido de la clave para motivarlos y dotarlos de una real ambición deportiva.
Atlante: Intentó proponer sin demasiada intención y con poca claridad. En parte, el buen parado táctico de los camoteros le impidió generar llegadas francas de gol, pero en honor a la verdad, tampoco trató mucho.
Puebla: El contragolpe fue lo suyo, era de esperarse que no iba a ir a Cancún a regalar nada y ello generó un juego insulso, con contadas llegadas de gol, poco atractivo para la hinchada quintanarroense.

























