Con vigilancia por aire y tierra del Ejército y sobrevuelos del Servicio Secreto de Estados Unidos, el cerco sobre la capital mexiquense quedó sellado este martes ante el arribo del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para encabezar la Cumbre de los Líderes de América del Norte.
La estrecha e intensa vigilancia en el centro de la ciudad, para prevenir algún contratiempo, ha paralizado las actividades normales de los ciudadanos por 72 horas consecutivas, debido al cierre de avenidas y calles, restricciones al libre tránsito y suspensión de actividades comerciales en cientos de establecimientos, lo que ha dejado desierto y vacío el que constituye el núcleo de las actividades sociales, culturales y comerciales de Toluca.
A unas horas de iniciadas las actividades oficiales del encuentro, en el cual también participaron el primer ministro de Canadá, Stephen Harper y del presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, la seguridad en la capital mexiquense se elevó al nivel máximo.
Miles de elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, la Policía Federal, el Estado Mayor Presidencial y el Ejército se abarrotaron en esquinas, callejones, banquetas e improvisados puestos de control por todo el centro histórico, atiborrado también de vallas a todo lo largo y ancho.
























