Esta generación es afortunada tanto por presenciar, como por experimentar, cambios producidos alrededor del entorno y sociedad debido a la nueva revolución digital o informática que ha sacudido nuestro diario vivir.
Los ordenadores, chips, telefonía móvil, Internet y multitud de gadgets han irrumpido en nosotros a tal punto que coexistimos con éstos; y son tan necesarios como las personas más cercanas de nuestro entorno a tal grado que no sería posible prescindir de su utilidad.
La comunicación traducida a un fluido de nanosegundos para conectar e interconectar personas hace aún más difícil de digerir la existencia de la Humanidad cuando la comunicación por hilos era otra cosa. Así como pensar en los ancestros y sus vicisitudes.
Estimado lector, ¿se ha dado cuenta cuánto ha cambiado su entorno, usos y costumbres en los suyos, sus amigos y la gente conocida? Ni qué decir la manera como esta revolución silenciosa pero más visible que nunca se ha apoderado de los más pequeños y jóvenes.
No obstante, esta revolución digital o informática aún es demasiado precoz los tiempos anticipan todavía mayores transformaciones que trastocarán absolutamente la forma de hacer economía, empresa, negocios y de socializar de los seres humanos.
Me parece que no habrá esfera impasible ni alterada por la oleada de sorpresas y novedades prontas a alcanzarnos.
También es verdad la sociedad cada una está sintetizando y asimilando de forma heterogénea su etapa de conversión y adaptación digital, hay países más proclives a la revolución digital guiados por masas de consumidores ávidos y fanatizados por adquirir, probar y usar las adaptaciones más vanguardistas.
Japón y Estados Unidos lideran los segmentos. Igualmente al interior de los países, las clases sociales ejercen su poder adquisitivo en pro de acceder a las innovaciones so pena de que la revolución digital o informática también va discriminando a quienes menos tienen y los relega a los accesos más sencillos como la telefonía móvil o caer en las redes de la piratería y el contrabando para tratar de hacerse con lo que otros más pudientes ya alcanzaron.
A COLACIÓN
Tanto niños como jóvenes son los más proclives a demandar y depender de los avances digitales, aparatos como la Xbox, Playstation, Nintendo, fueron los más solicitados para regalos en las pasadas navidades.
Los niños de hoy se ciberconectan en sus habitaciones desde su Xbox para jugar partidas que involucran a otros de sus amigos que también se encuentran en sus casas y respectivas habitaciones.
Así es como pasan el tiempo con videojuegos como Gangasta y otros de violencia explícita con una realidad apabullante.
Además su forma de comunicación entre Tuenti, Whatsapp, Skype o Facebook, son de lo más cotidiano. Un niño sin su Ipod se siente “socialmente excluido” aunque sea lo más contradictorio dado que es un proceso de absoluta individualidad que hace a un lado lo relevante del encuentro de la comunicación cuando dos personas entran en contacto visual.
Hasta psicólogos, psiquiatras y neurólogos advierten de las consecuencias negativas tanto en el carácter, comportamiento y salud derivado de la ciberdependencia.
Otros médicos y traumatólogos atienden cada día más casos de personas afectadas con lesiones en manos, cuello, columna debido al uso excesivo de ordenadores, Ipods, móviles, Ipads y otros instrumentos de comunicación y diversión.
Sin embargo, insisto, esto apenas empieza, es precoz. La era digital o informática terminará por apoderarse de nosotros, controlarnos, subsumirnos a una masa de autómatas dependientes de las redes sociales, la popularidad en Twitter; la búsqueda de pareja en la red, el cibersexo y la penetración de la ciberdelincuencia en todas sus formas.
En este dominio digital, cualquier cosa puede suceder y trastocarse. La gente lo intuye, quizá por eso, el año pasado se vendieron en el mundo más de mil millones de smartphones.
Los móviles inteligentes están sepultando a los móviles tradicionales. Ello significa miles de millones de dólares en movimiento, en negocio para cinco grandes empresas de la industria de los móviles inteligentes en cuanto a cuota de mercado: 1) Samsung con un 31.3%; 2) Apple con 15.3%; 3) Huawei con un 4.9%; 4) LG de 4.8%; 5) Lenovo con 4.5%; y otros con el 39.3 por ciento.
Por eso es que la competencia en el campo digital es dura va contra el tiempo y el factor sorpresa para atrapar a las masas.
De allí que gadgets que serán presentados en el Mobile World Congress de Barcelona, del 24 al 27 de febrero, como el google glass y el reloj inteligente iwatch de Apple tengan competidores dispuestos a superarlos, a dejarlos desfasados en un pis-pas.
























